4 de septiembre de 2012 - 00:00
- El Ancasti >
- Cultura >
La vieja Iglesia de Amadores: ¿ruinas de una capilla jesuita?
A pocos kilómetros del núcleo poblacional de la localidad de Amadores, en el departamento Paclín, se encuentran las ruinas de una antigua iglesia. Emplazada a escasos metros de la ruta provincial N°120 y a tan sólo 200 metros del cementerio de dicha localidad, los restos de esta vieja iglesia han sido objeto de múltiples interpretaciones en cuanto al origen de su construcción, algunas sin fundamento y otras a partir de investigaciones históricas y arqueológicas.
Mucho podría decirse acerca de qué es el patrimonio cultural y sus implicancias. Quizá una de las definiciones más conocidas es aquella que establece que el patrimonio cultural de un pueblo comprende las obras de sus artistas, arquitectos, músicos, escritores y sabios, así como las creaciones anónimas, surgidas del alma popular, y el conjunto de valores que dan sentido a la vida, es decir, las obras materiales y no materiales que expresan la creatividad de ese pueblo; la lengua, los ritos, las creencias, los lugares y monumentos históricos, la literatura, las obras de arte y los archivos y bibliotecas (Conferencia Mundial de la UNESCO 1982).
Muchos estudiosos concuerdan en que el patrimonio histórico-cultural consiste en todos aquellos elementos y manifestaciones tangibles o intangibles producidas por las sociedades, resultado de un proceso histórico en donde la reproducción de las ideas y del material se constituyen en factores que identifican y diferencian a esa región.
En un principio hubo una visión elitista del patrimonio que estuvo muy ligada a los intereses de las clases dominantes. Esto hizo que, como explica María Luz Endere, exista una necesidad de afianzar ciertas visiones de la historia propia en la cual educar a sus ciudadanos. Estas historias, como platea María Luz Endere, no suelen ser más que tradiciones inventadas, narrativas inspiradas más en lo que se cree que debió ser, que en lo que en realidad sucedió, y elaboradas con una fuerte intención de aleccionar a las generaciones presentes y futuras. Es por ello que el patrimonio cultural en sus inicios estuvo fuertemente ligado con la construcción de la identidad asociada a sucesos creados sin fundamento, para re-producir un pasado que nunca fue.
Con la declaración de Monumento Histórico Provincial a la Iglesia de Amadores, creemos que algo similar sucedió, ya que en el momento en que se asociaron las ruinas a una de las congregaciones religiosas más importantes del mundo como la jesuita, se decidió que esa característica del pasado iba a ser la que le diera más grandeza al patrimonio, ignorando la propia historia local, que nosotros investigamos y que a continuación sintetizaremos.
Nuevas investigaciones
Nuestros proyectos llevan trabajando más de 5 años, y tienen la intención de realizar investigaciones de carácter geográfico, antropológico, histórico y arqueológico en los Departamentos de Paclín, Ancasti y La Paz. Con el firme propósito de difundir y acercar al público en general dichas investigaciones, bajo la normativa vigente de la Provincia tenemos a cargo el Proyecto histórico-arqueológico Paclín, el Proyecto arqueológico del este catamarqueño y el Equipo Regional de Arqueología Histórica.
Con base en estos proyectos, partimos de la base de que no contábamos con evidencias claras sobre la Iglesia de Amadores, lo que nos condujo a realizar una investigación a partir de una búsqueda intensiva de documentos históricos en archivos provinciales, y a través de excavaciones arqueológicas, para complementar dicha información escrita.
Es importante aclarar en primera instancia que los jesuitas fueron expulsados de América por el Rey Carlos III en el año 1767. Si la iglesia perteneciera a la Compañía de Jesús, como se ha creído, tendría que haberse construido antes de esa fecha, pero en cambio la documentación hallada reveló información que confirma lo contrario.
Contamos con una carta de 1885 que expresa el pedido por parte de la población de Amadores para que la Iglesia del lugar pase a ser Parroquia de Paclín, privilegio que en esos años gozaba la Iglesia de Paclín Viejo. El aspecto más interesante de este documento es que expresa que la iglesia de Amadores es un magnífico edificio recientemente construido que ofrece todas las comodidades principales necesarias para nuestro culto. Debemos agregar que está para terminarse un hermoso Cementerio público que ya está habilitado para el servicio (Archivo del Obispado - Carpeta de Paclín 1885 - énfasis marcado por los autores de este trabajo). Como puede apreciarse el edificio se había construido recientemente, por lo cual podría decirse que data del último cuarto del siglo XIX.
Por otra parte, aunque no tenemos la fecha exacta de creación de la iglesia, pudimos averiguar la fecha de inicio de las obras, o por lo menos el momento en que se firmó el contrato para dicha realización, 1876, lo cual consta una carta enviada al Obispo de la época:
...movidos algunos vecinos de Amadores del religioso cómo entusiasta sentimiento de llevar á cabo el adormecido trabajo de la Iglesia de aquella localidad se han colegiado a la iniciativa del infrascrito y nos hemos constituido en solidarios al déficit que hubiere de las donaciones espontáneas que se recolectará del vecindario. A este efecto, se han firmado ya la contrata para la obra íntegra con la sola excepción de los revoques, y se están desarrollando todas las medidas que faciliten un pronto resultado. (Archivo del Obispado - Carpeta de Paclín 1876).
Por otra parte, se llevaron a cabo varias excavaciones arqueológicas en la iglesia, datos que mostraron que las técnicas constructivas de este edificio son los típicos usados en la zona para finales del siglo XIX.
La información recabada en estos documentos, junto a otros que por cuestiones de espacio no podemos citar en este escrito, nos llevan a afirmar que la iglesia de Amadores no es jesuita.
Palabras finales
En este escrito sólo hemos tratado superficialmente la historia de Paclín y de la Vieja Iglesia de Amadores, lo cierto es que, no caben dudas de que este edificio fue construido cien años después de la expulsión de los jesuitas de América. Aunque nuestros trabajos comenzaron en 2007 y en 2008 fueron presentados y aprobados en sendos congresos nacionales e internacionales, además de ser publicados en libros especializados de la temática y difundidos en diarios locales, la iniciativa del Senador Agüero continuó, logrando la promulgación de la Ley en 2009.
No es nuestra intención criticar aquí la declaratoria de esta iglesia como Monumento Histórico, pero creemos conveniente que sus fundamentos deberían reformularse a partir de las evidencias aquí expuestas.
El patrimonio no deja de ser menos importante según quien lo haya creado, que en este caso son los pobladores de la localidad de Amadores. Quizá habría que pensar qué es más importante para la población de Amadores: que una construcción se haya realizado bajo el mando de una congregación expulsada hace más de dos siglos, que nada tiene que ver con la histórica local, o que se haya construido con el esfuerzo y la fe de la misma población, convirtiéndola en un icono religioso de finales del siglo XIX y principios del XX.
Consideramos que el patrimonio sirve, entre otras cosas, para afianzar las tradiciones e historia de un lugar. Si tenemos en cuenta que Amadores fue la localidad más importante de Paclín en momentos en que se construyó su iglesia, este escrito pretende reivindicar a un pueblo, que llevado por una devoción difícil de explicar con palabras levantó la segunda iglesia del Curato de Paclín, siendo su patrona la Virgen de la Candelaria.
Investigación y textos:
- Emilio Alejandro Villafáñez: Lic. en Arqueología, Becario Doctoral Tipo II CONICET, Doctorando en Antropología, Universidad Nacional de Córdoba; docente ayudante de primera en la cátedra Ergología y Tecnología, Escuela de Arqueología, Universidad Nacional de Catamarca.
- Gabriel Acuña: Lic. en Arqueología, Doctorando en Historia; Asesor arqueólogo de la Secretaría de Cultura, en la Pcia. de La Rioja; docente Adjunto en la cátedra Antropología cultural y social, Universidad Nacional de La Rioja; docente ayudante de primera en Arqueología Argentina II, Escuela de Arqueología Universidad Nacional de Catamarca.
- Ezequiel Fonseca: Lic. en Arqueología, Doctorando en Historia, Universidad Nacional de Córdoba; docente JTP en las cátedras de Prehistoria y Arqueología c/ extensión Antropología, Facultad de Humanidades, Universidad Nacional de Catamarca.
Dejá tu comentario
Te Puede Interesar
Balotaje
Brasil ya elige entre Lula y Bolsonaro al nuevo presidente
En Austin
Colapinto no paso la Q2 y largará penúltimo por la penalización de 10 lugares
Se aseguró un lugar en los play off del Torneo Clausura
Defensa y Justicia le ganó a Talleres en Córdoba
Comunicado del Colegio Privado Pía Didoménico
Reconocen que algunos hechos se habrían gestado en la dinámica escolar
Transferencias de Nación
Catamarca fue excepción en un contexto de caída de recursos para las provincias
Arde Europa
Miles de personas marcharon en España e Italia bajo fuertes operativos policiales
Segunda vuelta en Brasil
