Un musical homenajea como debe ser a Margarita Palacios

La cantora santamariana es mostrada como una mujer vivaz y llena de picardía. A la obra se la podrá ver de nuevo en el Poncho, el 19.
9 de julio de 2012 - 00:00
Antenoche, como un homenaje integral y necesario a Margarita Palacios, se presentó en el Cine Teatro Catamarca el musical Margarita de los Valles, sobre textos de Jorge Paolantonio y dirección de Daniel Martínez, con una brillante personificación de la cantora santamariana por Sandra Warmi Sosa.



El estreno de la obra -que, para quienes todavía no la vieron, subirá al escenario del Poncho en la velada del jueves 19- fue más emotivo aún por la presencia del hijo menor de la recordada artista, Ángel Kelo Palacios, quien tuvo palabras de agradecimiento para quienes hicieron posible esta valoración póstuma a la trayectoria de la autora de Recuerdos de mis valles. Estoy emocionadísimo, se definió después de la presentación.



Un elenco integrado en su totalidad por artistas de la provincia fue desarrollando uno a uno los momentos centrales de la vida de Margarita Palacios, conformando un fresco vivaz, por el registro oral del lenguaje, y fiel tanto al momento histórico como a la cultura popular en la que estaba inserta Margarita.



Para lograr ese efecto tuvieron mucho que ver no sólo las condiciones de la puesta multilenguaje sino también las dotes como cantante y actorales de Warmy Sosa.



En el primer cuadro, Margarita recuerda su niñez en el Circo Totó, propiedad de su padre, y revive como una espectadora más un número de acrobacias aéreas -a cargo de Sofía Cacciato, Herman Tobares y Esteban Messmer de la Agrupación 33, bajo la dirección de María Pessacq-.



El relato de su vida se arma con retazos de amores, sueños y amarguras, unidos entre sí con cuadros de danzas tradicionales a cargo del Ballet Atahualpa, con una coreografía impecable que evidencia muchas horas de ensayo y preparación; más el aporte del grupo Americanta que personifica a la Tropilla de Huachi Pampa, un conjunto tradicional de la época.



El guión aborda tópicos de la cultura catamarqueña como el de la nostalgia que sufre Margarita cuando decide vivir en Buenos Aires, y su casa -a la que llamaban la Embajada- era epicentro de la vida artística de los catamarqueños en la gran urbe. Luego la Pachamama -encarnada por Mariela Bazán- es la aparición que hace regresar a la cantora hacia la tierra y a los motivos esenciales de su arte que se encuentran en el canto ancestral con caja.



La vi a mi mama aquí presente; realmente agradezco muchísimo este hermoso homenaje. Margarita está siempre con nosotros. Quería muchísimo a la gente, las costumbres y paisajes de su provincia, y así nos enseñó a nosotros, sus hijos, dijo Kelo, acompañado por su hija, también de nombre Margarita.







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