El Chaqueño y Carabajales fueron los dueños de la cuarta luna del Festival
Durante la cuarta luna le rindieron un homenaje al humorista oriundo de Tinogasta Ale Ayame.
Una soberbia actuación por parte de El Chaqueño Palavecino fue el broche de oro de la cuarta noche de la 42 edición de la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho, donde también se destacó la actuación de la formación Carabajales, y un merecido homenaje al humorista tinogasteño Ale Ayame.
Tal como es su costumbre, el artista salteño apeló a su clásico repertorio de zambas y chacareras, generando una inmediata comunicación con el masivo público que se dio cita al espectáculo de la noche del jueves, que lo ovacionó durante más de una hora que duró el show. Amor salvaje, Mataco Díaz, Pilcomayo, Catamarca me conoce y La ley y la trampa, fueron los clásicos más aplaudidos.
Otro de los momentos más destacados de la noche fue el homenaje que le realizó la Secretaría de Cultura de la Provincia al humorista oriundo de Tinogasta, Ale Ayame, por su notable trayectoria a nivel nacional, defendiendo, a través del humor, las raíces catamarqueñas. Se trata de uno de los pocos artistas locales (aunque radicado en Caleta Olivia) que ha desplegado diferentes actuaciones a lo largo del país, sobresaliendo sus presencias en el mítico Luna Park junto a músicos de la talla de Jorge Rojas o El Chaqueño Palavecino.
En la ocasión, el artista local agradeció el gesto de parte de las autoridades, encabezadas por Patricia Saseta, y luego se adueñó de la noche con sus típicos cuentos y un cierre atípico, pero muy particular: recitó el poema Plegaria Coya de Ramón Antonio Sierralta- y nuevamente recibió la ovación de la gente.
Carabajales, una nueva propuesta que llevan adelante diferentes integrantes de la tradicional familia santiagueña, también tuvo una actuación para valorar. Kaly, Musha, Peteco, Walter, Cuti, Homero y Roberto Carabajal promocionaron este nuevo producto, donde sobresalen diferentes temas como Corazón verdugo, Oración del remanso, Bailar y vivir, y Borrando fronteras, con un cierre a pura chacarera que hizo explotar el Predio Ferial.
La noche también dejó como saldo el eterno cariño que mantiene el público con Silvia Pacheco, que tras una acertada selección de sus clásicos tuvo que regresar en dos oportunidades al escenario por pedido de los presentes.