sábado 17 de octubre de 2026

Patriarca del interior

La Federación Catamarqueña de Fútbol puso en marcha el fin de semana último al Campeonato Provincial 2011, que lleva el nombre de don Vicente Bustamante, uno de esos viejos patriarcas del fútbol del interior, de esa Catamarca profunda muchas veces alejada de la atención de los medios periodísticos, pero que incansablemente son los sostenedores de la pasión futbolera aunque sea en una cancha ruda, con poco césped, y más notoria por sus carencias que por sus atributos.

Don Vicente, nació en Fiambalá, departamento Tinogasta, el 2 de julio de 1926, con lo cual ya va rumbo a los 85 años de edad. Hijo de Don Ricardo Bustamante y Elvira Carrizo, en 1957, estuvo entre los fundadores del Club Defensores de Fiambalá.

Miembro de una tradicional familia fiambalense, entre sus hermanos estaba el recordado Libio Bustamante, jugador de Sarmiento entre otros clubes y de los seleccionados de la Liga Catamarqueña, cuya imagen se perpetúa entre la de los mejores 2 que diera esta provincia.

Casado con doña María Esther Cardozo, oriunda de Santa Rosa, Valle Viejo, es padres de dos hijso: Mario Vicente y Oscar Edgardo Bustamante, quienes a su vez le regalaron 6 nietos (4 varones y 2 mujeres), en su mayoría dedicados a distitas prácticas deportivas.

Hernán Ariel y Mario Alberto son futbolistas, en tanto Ricardo y Mario Vicente se desempeñan en el ciclismo, en ambos opciones por el permanente incentivo a la práctica de deportes que reina en el seno de los Bustamante, una familia de deportistas.

Don Vicente, además de crear el Defensores de su pueblo y ser presidente en varios períodos, fue también delegado a la Liga Fiambalense, entidad que más tarde presidió y con la cual fue uno de los fundadores de la Federación Catamarqueña, junto a figuras de la talla de dos Primo Antonio Prevedello o don Salvador Domínguez, de la Liga Chacarera, con quienes consolidó una amistad cimentada al rescoldo de la pasión por el fútbol.

Hombre honesto y de justo proceder, desarrolló una actuación pública caracterizada por la defensa de las instituciones deportivas y el apego inclaudicable a a las reglamentaciones vigentes.

El sábado pasado al ser agasajado en la cancha de Coronel Daza, donde se inició el certamen, precisamente con la presencia de otro equipo de sus pagos, Racing de Fiamablá, don Vicente dejó una líneas anhelando que este reconocimiento a mi persona llegue a todos los dirigentes del fútbol de mi provincia, y, muy particularmente, a los del interior, que luchan en el anonimato contra todas las carencias y falsta de posibilidades; en lugares donde el directivo deben convertirse en un ser multifacético para cubrir medianamente las necesidades de sus instituciones.

Después dijo que hay mucho por hacer por el deporte, y puntualmente por el fútbol, pero para ello necesitamos de muchos y buenos dirigentes, que asuman su misión con espíritu fraterno y solidario, capaces de producir cambios significativos y estables; mujeres y hombres forjados en el aprecio por su semejante y en el ejercicio constante de los valores sociales y deportivos.

Y sobre el final, Bustamante se mostró gratificado de saber que mi dedicación y mi entrega de tantos años al deporte como jugador, dirigente de clubes y de la Liga Fiambalense y, aún hoy, como simpatizante, no ha sido en vano.

Los abrazos admirados de Luis Vera y Daniel Soria de la Federación Catamarqueña, o de Raúl Bracamonte (Liga Chacarera), Libio López (Tinogasteña), Edgardo González (Fiambalense) u Oscar Zalazar (Belenista), junto al presidente anfitrión Jorge Vargas, que después se extendieron a los de los árbitros y todos los jugadores que iniciaron el campeonato, fueron el certero testimonio de que la senda recorrida por donde Vicente Bustamante es la que merece ser aprendida. Paco Uriarte

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