El paso del tiempo lo juzgará, pero los méritos acumulados por Lionel Messi a los 23 años lo sitúan en una posición inmejorable para asaltar el título oficioso de mejor jugador de la historia. El rosarino logró por segundo año consecutivo el Balón de Oro, el galardón individual más importante del fútbol.
No esperaba ganarlo, admitió el delantero de Barcelona al recibir su segundo galardón consecutivo. Ni Andrés Iniesta, autor del gol del triunfo sobre Holanda en la final, ni Xavi Hernández, gran estratega de Barcelona y de la roja, pudieron desplazar a Messi de un trono que parece tener bien amarrado por mucho tiempo.
Algunos medios habían asegurado que Iniesta, gracias a su conquista en el cotejo decisivo de la Copa del Mundo, iba a convertirse en el segundo jugador nacido en España (luego de Luis Suárez en el 60) que conquistaría el trofeo individual más prestigioso del fútbol.
Con este no se puede competir, admitió un resignado Xavi en tono de elogio. Para el volante de 30 años se trataba quizá de ahora o nunca, como advirtió Johan Cruyff, pero el español era consciente desde hacía mucho de lo que se enfrentaba. Lionel es el mejor, no hay otro, afirmó en una entrevista previa a la entrega del galardón.
Messi se impuso con el 22,65 % de los votos, que con la unificación del Balón de Oro y el FIFA World Player combinaba por primera vez a seleccionadores, capitanes y periodistas. Iniesta fue segundo con el 17,36% y Xavi, tercero con el 16,48%.
Su carrera puede aún dar muchos giros, pero a su edad el rosarino ha ganado todos los títulos posibles a nivel de clubes y es la insignia de un Barcelona cuyo fútbol total se ha convertido en referencia en el mundo. Muchas felicidades a Leo!, escribió en su twitter, Gerard Piqué. Personalmente, ya es el más grande de todos los tiempos!, agregó.
Quizá eso aún sea algo exagerado. Su calidad permite establecer comparaciones con los grandes de la historia, como Diego Maradona o el brasileño Pelé. Pero a Lio le falta algo, precisamente lo que tenían sus rivales: el Mundial. Este es un gran momento, pero preferiría ganar un Mundial, comentó el delantero.
No es tarea fácil. En Sudáfrica fracasó a las órdenes del Diez. Y en 2014, con 27 años, quizá en su plenitud, tendrá nada menos que el reto de liderar a Argentina a la conquista del título en casa del gran enemigo, Brasil. De momento, en julio tendrá la oportunidad de seguir construyendo su leyenda en la Copa América, que se disputará en nuestro país.
A la hora de las dedicatorias Messi quedó bien con todos. Es un día muy especial. Quiero compartirlo y agradecer a todos mis compañeros. Sin ellos no estaría acá. También quiero compartirlo con mis seres queridos. Y con todos los barcelonistas y todos los argentinos, resumió.