Estuvimos en Chaco con los chicos Sub 16. Volvimos a sentir ese cosquilleo, esa rara sensación de considerarnos en una nube, ese roce increíble con lo mejor del vóleibol argentino. Un nuevo torneo en el que dijimos presente y el reconocimiento de todo el país por este regreso. Que importa y mucho. Esos veinticuatro deportistas con sus rostros retraídos, mezcla de aturdimiento, respeto y admiración. Son nuestros representantes, los seleccionados, los que obtuvieron el privilegio de personificarnos. Son quienes mostraron el lado deportivo y ese otro perfil que hace grande a una representación y dignifica a una provincia: el factor humano. Un grupo impecable y el reconocimiento de la organización a la delegación de mejor comportamiento.
En lo deportivo falta bastante. Estamos tratando de dirigir la actividad, desde cero. Estamos creando la necesidad de sentir al vóleibol como una experiencia de vida, de considerar que esta práctica nos engrandece como deportistas y seres humanos. Que por medio del deporte estamos creando condiciones de vida ajustadas para nuestros niños, jóvenes y adultos alejándolos de los vicios que devastan nuestra sociedad. Los resultados llegarán solos.
Este Campeonato fue una gran experiencia. Diferente a todas las que pudieran haber tenido. Enfrentar a chicos que integran los planteles de la Selección Argentina, embocarle un bloqueo, un pelotazo, es el primer paso. Luego viene el momento de imitar, llegar al convencimiento de poder jugar a ese nivel. De intentar seguir los pasos de nuestro comprovinciano Leonardo Plaza Gandini y de otro joven catamarqueño destacado en el voleibol nacional como Gabriel Fernández, árbitro principal de la final femenina en Chaco. Falta convencimiento, dedicación y mucho sacrificio. El recuerdo del primer argentino es inolvidable. Lo fue para nosotros y lo será para estos chicos. Y no sólo
lo por el tradicional bautismo, sino por la experiencia vivida en lo deportivo y social.
Hemos dado un importante paso adelante. Esta Federación Catamarqueña, que representa una mezcla de viejos y nuevos dirigentes, está trabajando para lograr un voleibol superior. La presencia en los Campeonato Argentinos nos permitirá evaluarnos, diagnosticarnos y buscar las soluciones. Estamos de regreso, el voleibol catamarqueño, una marca registrada en este país, está de vuelta en la alta competencia. Es mucho lo que hay que hacer en la búsqueda de un nivel competitivo que nos permita soñar con algo más grande.