jueves 3 de septiembre de 2026

España hizo lo que no pudo Argentina

Del Bosque estudió al rival, Maradona no; España hizo cambios, Argentina no atendió sus debilidades; del Barça subcampeón de Europa hubo 7 jugadores y ningún argentino de los del Inter campeón.

Qué bronca da ver cómo plantear un partido en el lugar donde uno quiere que se juegue da resultado inevitablemente. España está en la final después de darle a Alemania 90 minutos de su propia medicina. Los ibéricos le controlaron la pelota y supieron atacar por los lugares donde tenían que atacar, mover el balón hasta generar los huecos y entonces sí cambiar el ritmo.

¿Qué hizo España que no tuvo Argentina el sábado en Ciudad del Cabo? Simple, se preocupó por el rival. El conjunto de Diego Maradona trató de potenciar sus virtudes, dejando al total descubierto sus debilidades. El sábado pasado, tres minutos bastaron en el reloj para que Lukas Podolski explotara la zona más débil albiceleste y generara el foul que abrió el partido de una pelota parada.

A partir de ahí, Alemania se tiró atrás contra Argentina, con mucha intensidad en la marca y apostando al contragolpe, tal cual ante Inglaterra. Los dos últimos partidos de los germanos fueron iguales y Vicente Del Bosque tomó nota de eso y en vez de que el rival se preocupe por él -que de hecho también tendría que haberlo hecho- movió fichas y trató de sacarle provecho a los problemas alemanes.

Entonces, no le tembló el pulso para sacarlo a Niño Torres y poner a Pedro bien afuera sobre la derecha para hacerlo jugar mano a mano con Jerome Boateng, lo más flojito alemán.

¡Ojo! Ya tenía esa calificación antes del partido con Argentina, pero como ya se explicó, Diego Maradona y su cuerpo técnico prefirió ocuparse por otras cosas que no vienen al caso, porque lo hecho, hecho está.

España y Alemania habían jugado hace dos años el final de la Eurocopa en Austria y Suiza. Paradojas del destino que el marcador haya sido el mismo que en la templada noche de Durban.

El 4-2-3-1 -que también usa el otro finalista Holanda, ¿casualidad? No, causalidad- se impone desde la gestación del Barcelona de Pep Guardiola. Este España tiene mucho del conjunto blaugrana. La pareja de centrales (Pique y Puyol), los gestadores de juego (Iniesta y Xavi Hernández) y Pedro. ¡Cuánta razón tuvo Del Bosque a ponerlo al chiquitín catalán! El 18 tuvo la explosividad y el desequilibrio que le hacía falta a los ibéricos en los últimos 20 metros, porque nadie puede dudar de la facilidad suprema con la que llevan el balón hasta ese lugar.

¿Y cómo abrió el partido España? ¡Con una pelota parada! Puyol, sin marca, saltó más que nadie en el punto del penal y no le dio chances al arquero Neuer, seguro durante todo el torneo.

A partir del gol, los españoles resignaron su control de pelota, habían hecho mucho desgaste y Xavi junto a Iniesta no tenían el mismo despliegue. Los vigentes campeones europeos le cedieron terreno y balón a Alemania. ¿Cómo le había jugado Alemania a Inglaterra y Argentina? Ah, sí, de contragolpe. Y por más que los teutones no se desesperaron, no tuvieron una posibilidad concreta de poder igualar el partido.

España festejó y está bien. Es un gran equipo que no sólo se fija en su plantel, sino también en lo que tiene enfrente. A este nivel no se puede regalar nada y quedará la bronca de saber que con un poco más de inteligencia, el último sábado la historia podría haber tenido otro final, al menos desde lo estético. Por Diego Provenzano
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