jueves 3 de septiembre de 2026
La cultura es sonrisa

Sabores de Tinogasta en Buenos Aires

La Casa de Catamarca en Buenos Aires se vistió de Tinogasta por un día el veinte de agosto pasado gracias a la presentación del Museo del Sabor – Tinogasta El portal a lo inolvidable, donde los visitantes pudieron conocer, sentir y vivir Tinogasta a través de sus productos allí se aprovechó para difundir las propuestas del departamento ante la presencia de operadores turísticos, agencias de viajes, medios de comunicación y público en general. También hubo degustaciones de productos regionales y sorteos de estadías en Tinogasta, sumados a videos sobre las propuestas turísticas, presentados por el Secretario de Turismo del Municipio Martín Irazu.

En la oportunidad se habló sobre los sabores que ofrece Tinogasta para sus visitantes, productos comestibles que combinados con las hermosas posibilidades paisajísticas que se despliegan por doquier en los bastos y variados terrenos, ofrecen un placer completo al visitante.

“Tinogasta sigue creciendo como destino turístico y hoy tuvimos la enorme satisfacción de traer nuestra identidad a la ciudad de Buenos Aires gracias al trabajo conjunto del municipio, el diputado nacional Sebastian Noblega y la diputada mandato cumplido Silvana Ginocchio” comentó Martín Irazu.

En las modernas instalaciones de la Casa de Catamarca se pudo observar una muestra de fotografías y videos del reportero gráfico Ariel Pacheco, quien lleva una interesante labor también como gestor cultural del equipo de Silvana Ginocchio y ese mismo día recibió un reconocimiento por su labor cultural.

“La fotografía es una llave que abre un montón de puertas”

Con Ariel conversamos de los paisajes de Tinogasta que el reporteó con su cámara y de paso conocimos sobre sus comienzos como fotógrafo y nos sorprendió por lo maravilloso y casual de su primer acercamiento a la fotografía. “Empecé en el año 2001 haciendo filmaciones cuando tenía catorce años, primero tirando cables y después empecé a filmar en fiestas sociales. En 1999 fui al canal y como estaba queriendo hacer iluminación; todos me decían que tenía que aprender fotografía primero para después llegar a la iluminación, y por eso tomé un curso de fotografía organizado por el municipio y dictado por Verónica Vichi, donde por primera vez tomé contacto con una cámara fotográfica. Recuerdo que saqué un solo rollo de fotos y los llevé a revelar al laboratorio y cuando fui a retirarlas justo estaba viéndolas Enrique “Quito” Contreras que trabajaba como fotógrafo en el diario El Ancasti, entonces él ve esas fotos y me ofrece laburar en el diario, pero saqué un solo rollo le dije, yo no sé revelar; no sé hacer nada del laburo y me contestó: “vení que yo te enseño” y ahí entré a trabajar. La verdad que fue una casualidad afortunada que no sucede siempre”.

¿De ahí en más te sentiste un reportero gráfico Ariel? Todavía yo me siento un reportero gráfico, que para mi es un periodista que trabaja con la fotografía y que trata de comunicar su visión y su perspectiva de la noticia, y trata de captar ese momento que ve, entonces: todo eso es como un reportaje; tanto como cuando voy a la Puna a hacer fotos de paisajes como fotografiar en fiestas, siempre das tu visión de lo que está pasando, lo que estás viendo, y no intento mostrar todo, sino mostrar mi visión, ya que todo es muy grande y muestro lo que puedo. Creo que la realidad es siempre mucho más y que a una misma cosa se la puede ver de muchas formas; Siempre trato de ser consciente de mi limitación como persona”.

¿Contame Ariel cómo te fue llevarlo la fotografía qué te dio y qué te sacó? “La fotografía me sirve para vivir, para relacionarme ya que la gente que conozco y son mis amigos, son a partir de que soy fotógrafo y la gente con la que me relacionaba antes -aunque los veo y me relaciono- no los siento mis amigos, porque tiene que ver capaz con etapas de la vida. Cuando uno se hace profesional empieza a trabajar en otro círculo y mi círculo a partir de que soy fotógrafo es otro. La fotografía para mí es como una llave que abre un montón de puertas, que te permite conocer a gobernadores, a senadores, a barrenderos, a gente que recicla basura o ir al interior y que me abran la puerta de la casa y que me dejen entrar, todo porque llevo una cámara de fotos, una gran llave”.

Si hablamos de retratar paisajes o personales de los distintos lugares de la provincia donde anduvo trabajando Ariel, el nos cuenta que trata de no prepararse antes de ir a un lugar o de entrevistar con la cámara algún personaje “cuando estoy ahí voy viendo la luz de la escena o por ahí puedo tener una idea de lo que quiero del paisaje, pero trato de que eso no suceda y que sea algo muy experimental. En las fotos sociales cuando entrevisto a las personas, veo que ellos tratan de cuidar todo como los va a ver la sociedad ya sea que se publique en una revista o en un diario, entonces tiene ese marco de solemnidad y ellos tienen una preparación porque es la imagen que van a querer que la gente vea y no que sea algo privado de ellos que se convierte en público. Es como cuando la gente se saca selfie y tiene estudiado el ángulo que quiere mostrar”.

Contame alguna vivencia que tuviste en ese caminar por la provincia. “En el año 2009 voy a Laguna Blanca a Fiesta de la Corpachada y recuerdo que el arqueólogo Daniel Delfino me había señalado cuál familia era la más tradicionalista en la ceremonia y fui a su casa y me quedé durante diez días conviviendo con ellos y veo que lo que yo creía, que el hombre del interior era un hombre machista que la mujer siempre estaba a la espera que él le diga que hacer, en esa casa era diferente y después vi que en la mayoría de casas era así: vi que la que decidía todo en la casa era la mujer. El hombre era el que hablaba como ordenando todo, pero la que autorizaba lo que sucedía en la casa era la jefa; entonces digo esto de los prejuicios que tenemos desde la ciudad de cómo funciona en la ciudad el machismo y que para ellos es otra forma de vivir que tienen”.

Reconocimiento como gestor cultural

¿Y esto de ser gestor cultural cómo fue creciendo en tu vida? “Comencé con un grupo de amigos artistas plásticos que se llamaba La ventolera y que después se fusionó con el grupo La primitiva, integrado por Oscar Nemeth y María Pessacq en teatro y nueve artistas plásticos: Marina Cubas, Celina Galera, Claudia Pucheta, Amado Santos, Roxana Barboza, Alicia Toranzo, Griselda Nassif, César Guerreo y yo, ese fue mi comienzo donde fui aprendiendo de grandes gestores como Oscar y Celina, luego vino la posibilidad que me dio Silvana Ginocchio para hacer eventos de Catamarca para en el Congreso de la Nación, ella tiene claro lo que quiere para hacer en una muestra y yo le presento alternativas y trabajamos en función de eso”.

“La muestra de Tinogasta titulada Los Caminos de Abaucán la hice en tiempo de pandemia pensando en el río Abaucán que une Fiambala y Tinogasta para poder exponer las Dunas de Tatón, la duna mágica y las Termas de Fiambalá. En esta muestra en la Casa de Catamarca como en las otras que hice, trato de que sean colectivas y hacer visible también el trabajo de otros fotógrafos en esta oportunidad incluí una foto de Carolina Cabrera, una foto de Hernán Colombo, un video de Julio Carrizo y dos videos de Eduardo Salas que es un geólogo montañista”.

Federico de la Vega

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