Un dirigente con mayúsculas es recordado hoy, don Primo A. Prevedello, que falleció en 1996.
Hace catorce años, un día viernes 26 de julio de 1996 a las 10.45, la comunidad chacarera perdía a su máxima expresión deportiva de la historia, un símbolo en toda su expresión, Primo Antonio Prevedello.
Con ‘Chiquito como le decía la gente, o el ‘viejo como le agrada a su querida hija Lita, culminaba la leyenda con néctar diferente, partía un hombre que, con humildad, honestidad, sacrificio, edificó una grandeza muy particular en el deporte del otro lado del Río del Valle, dejando a cada paso un mensaje distinto, que trascendió límites lejanos, a lo largo y ancho del territorio nacional.
De raíces extranjeras, este ‘gringo emparentado con el quebracho colorado, Primo Prevedello tuvo un significado muy particular en el deporte, práctico ciclismo, básquetbol, fútbol y en toda instancia dejando un sello inconfundible de calidad humana, propia de los grandes de verdad, pero su destino estaba marcado que tenía que ser dirigente y aceptó el desafío. Muy joven fue electo presidente de la Liga Chacarera de Fútbol, y ahí comienza a edificar la página que lo llevó a ser considerado grande de verdad, con esfuerzo, dedicación, con ganas de crecer, sin acelerar los pasos, respaldado por gente se entendió el mensaje, llevó al fútbol chacarero a un lugar de privilegio, reconocido por propios y extraños.
Pero junto a la Liga nacía otro amor deportivo, el Ateneo Mariano Moreno y repitió sus ansias con la entidad celeste, llevándola a un sitial particular y vayan las cosas de la vida, el mes de julio es muy especial, por que ambas instituciones cumple año y como frutilla del postre, se festeja el día del Amigo, lástima grande que al final tuvo que partir sin regreso el hombre que de ello hizo un apostolado, por que si de amistad se trata, ‘Chiquito Prevedello fue su abanderado, jamás marcó diferencias, hincha de River, muchas veces compartió cosas con ‘boquenses , los de Racing, Independiente o San Lorenzo, era radical y de los buenos, sentándose en una mesa con peronistas, demócratas o lo que sea. En el deporte ni que hablar, aún cuando era hincha de Villa Dolores.
Hoy se cumplen catorce años de su muerte, en la tierra quedaron cubiertos en un manto de dolor, su querida esposa Ana María Brunello, sus hijos Lita, Ricardo, Antonio, Carlos y Cecilia, una extensa familia y un montón de amigos que con su grandeza sin par, supo cosechar.
¡Tantas cosas! Se pueden decir de Primo Prevedello, pero me detengo un minuto en su recuerdo y sólo puedo decir, descansa en paz ‘Viejo , merecido lo tenés. Argentino Argañaraz