El seleccionado uruguayo fue recibido ayer en su país como héroe tras lograr su mejor actuación en un Mundial, desde 1970.
Un mar de uruguayos tiñó de celeste las calles de Montevideo ayer para brindarle un inmenso agradecimiento a su selección de fútbol, que obtuvo el cuarto puesto en el Mundial Sudáfrica-2010 y les dio la esperanza de soñar.
Con rostros pintados, vinchas, pelucas, camisetas y olas de banderas azules y blancas, uruguayos de todas las edades se lanzaron a las calles para rendir un tributo que incluyó una caravana de unos 30 km, aviones sobrevolando el parlamento y un homenaje en la explanada del Congreso, donde la multitud recibió a los celestes coreando: Uruguayos, sangre de campeones, uruguayos garra y calidad. Gracias muchachos, en nombre de todo el pueblo uruguayo. Esto se lo ganaron, ésta es la pequeña patria que les reconoce que no sólo son guapos sino que son valientes, porque mantuvieron compostura, altura y nos dieron la esperanza de soñar, dijo el presidente José Mujica a los integrantes de la selección uruguaya.
El intenso frío en torno a los 7 grados no impidió que una multitud inédita en la historia reciente del país se reuniera desde el mediodía para aplaudir durante casi cinco horas la caravana celeste y el posterior homenaje a la selección, que terminó cuarta en Sudáfrica-2010, su mejor actuación en un Mundial desde 1970. En una ceremonia en la que los jugadores dieron rienda suelta a su alegría y buen humor y saltaron al ritmo del soy celeste, la multitud ovacionó a Nicolás Lodeiro, que sufrió una fractura durante el choque contra Ghana, coreó es la mano de Suárez, es la mano de Dios y celebró al mejor jugador del mundo, Diego Forlán. Fuimos a Sudáfrica con el sueño de traer la Copa del Mundo, de venir con ese regalo, dijo el capitán Diego Lugano a la multitud. Acariciamos la gloria pero no se dio. Y al volver nos encontramos con una copa que va mucho mas allá de lo que nos pudimos imaginar, ver a todo el Uruguay unido, abrazado, exteriorizando el orgullo que todos sentimos de haber nacido en este país.
En medio de la euforia colectiva, el capitán celeste aprovechó para pedirle al gobierno más apoyo al deporte, para que la ilusión de la gente no sea efímera y pasajera y para que los Forlán, los Suárez, los Fucile que hay en el país tengan las condiciones para crecer.