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Charly García cerró los festejos del 9 de Julio en Tucumán

Charly García ofreció un recital de casi dos horas en el que tocó algunos de sus temas más conocidos, recordó a su amiga Mercedes Sosa y se preguntó qué quiere decir esto de 200 años como su forma particular de conmemorar el Bicentenario patrio.
10 de julio de 2010 - 00:00
(Télam) Ante una Plaza de la Independencia colmada por jóvenes, adultos y padres con sus hijos, Charly García -a su manera- recorrió, anoche, su historia musical con la potencia de siempre pero más tranquilo y compenetrado, desde su instrumento, en lograr una comunicación fluida con el público.

Con ellos dialogó permanentemente entre tema y tema, sobre todo interrogando en voz alta sobre el significado del Bicentenario, la independencia y dejó, también, algunos mensajes sobre, lo que parece seguir siendo, su estrecho vínculo con la ‘Negra* Sosa.

Tucumán no me trataba así antes, no era tan bueno como ahora, expresó en lo que algunos interpretaron como el antes y después del juicio al represor Menéndez, a lo que la audiencia respondió con el clásico canto popular: el que no salta es militar, el que no salta es militar.

Mercedes es mi amiga, es pobre, es rica, es buena, es mala, es tucumana agregó, e hizo explotar el Parque al dedicarle ‘Desarma y sangra* con No existe una escuela que enseñe a vivir.

A esta altura ya no importaba lo que tenía planificado entonar porque todo era una buena excusa para continuar la fiesta.

Es así que temas como ‘Demoliendo hoteles , con el que arrancó el recital, ‘Yendo de la cama al living , ‘Soy tu vicio , ‘Tengo que volverte a ver o el ‘Himno Nacional Argentino sirvieron de igual modo para olvidar una temperatura que iba descendiendo a medida que avanzaba la noche.

El recital de Charly duró casi dos horas y terminó con una andanada de fuegos artificiales que iluminaron la noche tucumana hasta hacerla tan luminosa como los actos y festejos que tuvieron lugar durante todo el día.

¿Les gusta?, indagó García antes de sumergirse en una nube de papelitos celestes y blancos y una suculenta secuencia de fuegos artificiales que dieron por concluido un recital que dejó al público alegre y satisfecho, pero con gusto a más.
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