La Biblioteca Doctor Mario Dardo Aguirre de la Cámara de Senadores realizó el pasado jueves un café literario en el recinto de sesiones Fray Mamerto Esquiú de la Legislatura provincial, lugar éste que fue ambientado para la ocasión y recibió a casi un centenar de personas, según lo indicado desde Prensa del Senado.
La inédita experiencia en este recinto contó además con la especial colaboración de la Secretaría de Cultura provincial a través de la Biblioteca Julio Herrera y persiguió como objetivo homenajear a los escritores y poetas de la provincia en el marco del Día del Libro, que se celebró días pasados.
La intérprete folclórica Gabriela Ávila y sus temas matizaron la poesía, los versos y las narraciones de reconocidos escritores locales y grupos literarios quienes rescataron la iniciativa del Senado de reeditar este tipo de encuentros que con gran éxito motorizaba años atras el fallecido actor Nicolás Tiescho Gaete.
La conducción del espacio estuvo a cargo de Mariana Ventrice y uno de los momentos más emotivos del encuentro literario se dio con la participación de la escritora Nancy Muñoz de Santillán Iturres.
Otros participantes del café literario fueron la titular del SADE, Hilda García, con Réquiem para el payaso; Oscar Acosta, integrante de la SADE Joven, con sus Versos Eternos; Guillermo Gerván, del Grupo Senda, con Destino de Poeta, mientras que el presidente de ese grupo, José Monasterio, participó con Changuito de mis montañas.
Del grupo literario La Cueva participaron Nora González, Silvia Reyes y Alejandro Morra, quienes también se ganaron los aplausos a partir de sus recitados. La 12 en la Plaza fue leído luego por el profesor José Nieva Galarza, al que le siguió Víctor Aybar y el profesor Arnaldo Raúl Molina. Eduardo Aroca leyó el poema La Casa, de Pacho Urguiza; en tanto Domingo Ávalos, del grupo La Cueva, recitó un poema suyo, La Rosa. Celia Sarquís más tarde leyó La Nota, de autoría de David Ovejero, y Marta Villarruel el cuento Tierra de Soles de su libro recientemente editado Cuentos del Viento. Un ejemplar de esta obra le fue obsequiada por la autora a la presidenta del Senado, Martha Grimaux de Blanco.