El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, sacó adelante ayer su plan de ajuste en el Parlamento por apenas un voto, en medio de pedidos de renuncia de toda la oposición.
Además, el minado gobierno socialista debió lidiar con la amenaza de un huelga general anunciada ayer por Centrales Obreras (CCOO) y Unión General de Trabajadores (UGT) ante la inminente aprobación de una reforma laboral.
Sin embargo, esta votación no fijaba solamente la aprobación o no de plan anticrisis de Madrid, sino también el intento de sectores de la oposición para que Zapatero abandone La Moncloa, como dejó bien en claro el titular del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, cuyos diputados se opusieron al decreto.
Mi grupo parlamentario no puede contribuir con su voto a que usted siga ahí. Si otros lo hacen será su responsabilidad, dijo el líder conservador.
El decreto salió gracias a la abstención de los nacionalistas catalanes, que pese a salvar el recorte del gasto exigieron elecciones anticipadas, por la difícil situación económica que atraviesan.