Gimnasia sueña después del triunfo de ayer 1-0 sobre Boca, que volvió a su inestabilidad deportiva acuciada por una interna sin fin.
Gimnasia y Esgrima La Plata, con un gol del colombiano Marco Pérez, le ganó ayer 1-0 a Boca y Los dirigidos por Cocca sueñan con salvar la categoría y seguir jugando la próxima temporada en Primera. Por su parte en Boca todo parece haber vuelto a la normalidad, exponiendo una defensa frágil, sobre todo en el segundo tiempo y un medio juego sin peso, donde se extrañó en demasía al estratega del equipo, Juan Román Riquelme.
Desde el arranque Gimnasia demostró que sabía para qué y porqué estaba en la cancha. Dejó en claro que no estaba dispuesto a regalar nada y tomando precauciones, se le paró a Boca dispuesto a pelearle la zona de gestación y, si la situación lo permitía, buscar el área de García. Encina, Aued y Romero, se encargaron de cortar el circuito de conexión de los de Pompei. Erbes naufragó en el medio sin claridad, Insúa no logró hacer pie y la pelota no llegó nuca clara para Gaitán y Palermo, huérfanos orfandad de un ataque insulso.
De la mano de este triunfo y del empate de Central, Gimnasia sueña y sustenta su ilusión con una estructura sin derroches, pero lo suficientemente sólida como para alimentar la esperanza. Boca retomó el camino de la intrascendencia, de los desaciertos defensivos y la orfandad ofensiva, como si hubiesen gastado todo lo que tenían ante Arsenal o dilapidado sus energías en un conflicto estéril de entre semana.