jueves 6 de agosto de 2026

Volvió el mejor Federer

El suizo Roger Federer levantó ayer su cuarto título del Abierto de Australia de tenis, al derrotar en la final del certamen de Melbourne al británico Andy Murray.

El número uno del mundo Federer se impuso en tres sets 6-3, 6-4 y 7-6 (13/11), controlando con solidez a su rival, quinto preclasificado del torneo, que puso algo de resistencia en la tercera y última manga.

Como es habitual en él, Federer jugó su mejor tenis cuando su adversario comenzó a estar más combativo. Y es que después de que el helvético perdiera su primera manga en cuartos de final ante el ruso Nikolay Davydenko, el suizo no cedió un sólo set en el resto del campeonato.

Estoy en una nube, jugué uno de los mejores tenis de mi vida, declaró el suizo tras su victoria. Es un momento muy especial porque es mi primera victoria en un Grand Slam como padre, manifestó, aludiendo a sus hijas gemelas, nacidas en julio de 2009.

Tienen seis meses. Puede que se las vea el año que viene en el público durante la final. Sería estupendo, agregó.

Por su parte, Murray fue víctima de la fuerte presión que se cernía sobre él, pues podía convertirse en el primer británico que levanta un título de un torneo grande del circuito desde 1936.

En este contexto, el escocés no estuvo a la altura en los dos primeros sets, que perdió con relativa facilidad, al estar siempre a la defensiva en las primeras mangas de la que fue su segunda final de un Grand Slam.

Su decepcionante actuación recordó a la que firmó cuando el suizo le ganó el último partido del US Open de 2008, aunque en el último set de este domingo llegó a estar por delante en el marcador por 5-2.

Sin embargo, Federer, aprovechando que Murray desperdició cinco bolas de set, convirtió la Rod Laver Arena su salón de casa y llevó el encuentro a un tie break cargado de suspense.

La muerte súbita estuvo repleta de puntos fantásticos, pero también hubo errores de Murray, que sólo en las últimas bolas jugó libre de presión.

Con esta victoria, el suizo suma 16 títulos de torneos del Grand Slam, dos más que su predecesor en poseer el récord de trofeos de grandes del circuito, el estadounidense Pete Sampras (14).

El suizo se sitúa ahora en posición para tratar de lograr lo que todavía no ha hecho en su carrera, plagada de éxitos, es decir, ganar los cuatro torneos del Grand Slam, un desafío que pasa por defender con éxito el título que lograra el año pasado en Roland Garros.

En Melbourne, el suizo recuperó el título que no logró en 2008 y ni en 2009, años en los que el serbio Novak Djokovic y el español Rafael Nadal se hicieron, respectivamente, con la victoria final.

Un año después de que Federer perdiera ante Nadal en Melbourne, en una final en la que muchos vieron el declive del helvético, Federer vuelve a reinar sin rival en el planeta del tenis.

El suizo ganó tres de los últimos cuatro torneos del Grand Slam y nada parece indicar que vaya a frenarse. Ni los récords, ni la edad, ni su paternidad, parecen calmar la sed de victorias del tenista. Ya lo dijo antes del torneo australiano. Todavía tengo hambre, apuntó.
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