jueves 6 de agosto de 2026
Por conflictos de intereses

Di Tullio le pidió a un senador que se abstenga de intervenir en la sesión de este jueves

El bloque del PJ denunció que el senador de LLA por Entre Ríos, Joaquín Benegas Lynches, es dueño de Glocal Terra SRL, una firma que se dedica a vender tierras a empresarios extranjeros.

El cajoneo hasta nuevo aviso de la modificación a la Ley de Tierras dejó a un senador libertario con las manos especialmente vacías. Joaquín Benegas Lynch, además de ser el hermano del diputado Bertie Benegas Lynch y de tocar en la banda de rock del Presidente, es dueño y socio fundador de Glocal Terra SRL, una firma que se dedica a vender tierras a magnates extranjeros en Argentina y el resto de la región. El conflicto de intereses evidente entre su rol como empresario y el asunto caliente que el Gobierno quería votar este jueves fue detectado por el Bloque Justicialista, que salió a denunciar el hecho casi al mismo tiempo que el oficialismo tiraba la toalla y retiraba del debate el polémico Capítulo III del Proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. La senadora Juliana Di Tullio, incluso, presentó una impugnación formal para impedirle a Benegas Lynch votar en la sesión. “Cualquier modificación, flexibilización o regulación de la normativa vigente impacta directamente en el volumen de negocios, la facturación y los beneficios de la empresa a la que se encuentra vinculado, viciando de parcialidad cualquier posición o voto que emita sobre la materia”, expresó la senadora.

El pedido de impugnación fue presentado formalmente ante la presidenta del cuerpo, Victoria Villarruel, y será uno de los temas a tratar en el preludio de la sesión, donde todo indica que habrá más de un tole tole entre oficialismo y oposición por los pedidos de participar de manera virtual de Anabel Fernández Sagasti y Flavio Fama, entre otros temas.

El texto pide explícitamente que Benegas Lynch “se abstenga de intervenir, debatir, firmar dictámenes y emitir su voto respecto” del proyecto, “en virtud del evidente e insanable conflicto de intereses que afecta su imparcialidad y objetividad”.

“¡Mirá vos! Un senador de La Libertad Avanza nos quiere vender la tierra argentina a los extranjeros”, posteó Di Tullio en Twitter. “No es complicado de entender: juez y parte. Usar la banca del Senado para beneficiar el bolsillo propio no solo viola la Constitución y la Ley de Ética Pública, sino que es traición a la patria”, agregó.

La impugnación estaba cantada, dado que el guitarrista de la banda de Milei era conocido en Entre Ríos, antes de ingresar al Senado, por sus negocios inmobiliarios y rurales. Su incursión en ese rubro, de hecho, había sido hace casi dos décadas de la mano del filántropo norteamericano Douglas Tompkins, quien llegó a ser uno de los mayores terratenientes extranjeros en el país, con grandes extensiones en la Patagonia y el Litoral.

Hopkins donó las 150.000 hectáreas que poseía a través de la firma The Conservation Land Trust para la creación del Parque Nacional Iberá, con fines de conservación; pero también se dedicó a hacer plata. Ahí entró Joaquín, como CEO de Pampa Partners, propiedad del norteamericano, desde donde administró inversiones en distintos campos. Hasta que en 2020 fundó su propia compañía, luego del fallecimiento de Tompkins en 2015.

La nueva firma, fundada en 2020, se llamó Glocal Terra SRL y, según su acta constitutiva publicada en el Boletín Oficial, “tiene por objeto gestionar y/o administrar bienes propios y/o de terceros, ya sean urbanos y/o rurales (...) de clubes de campo y de barrios cerrados (...) así como también brindar servicios de administración, asesoramiento, financieros y/o contables a terceros, relacionados con la gestión de bienes, ya sean muebles y/o inmuebles; asimismo, tiene por objeto la intermediación en la compra y venta de paquetes accionarios, participaciones en empresas, inmuebles rurales y urbanos, ganado y bienes de uso”.

Antes de incursionar en la política, a Joaquín no le fue mal: según reveló el portal entrerriano Análisis, se compró una mansión en la ciudad de La Paz, a la vera del Río Paraná, cuyo valor de mercado rondaría los 500 mil dólares. La propiedad no figuraba en su primera declaración jurada de este año ante la Oficina Anticorrupción, pero sí apareció luego en las sucesivas rectificaciones, donde también aparece como dueño de Glocal Terra, con el 100% de las acciones.

“Sin regulaciones”

La foto de Joaquín aparece también en la propia página web de la firma, como parte del “equipo” que la maneja. En la web aparecen dos definiciones interesantes a la luz del debate por la extranjerización de la tierra. Primero figura una descripción sobre el tipo de negocios que ofrece: “Desde los campos agrícolas más fértiles en el cinturón sojero de Argentina, hasta plantaciones forestales de pino o eucalipto en Uruguay, plantaciones de aguacate (palta) y cerezo en Chile, operaciones vitivinícolas y citrícolas en Perú, ganadería en Paraguay, los bosques nativos más vírgenes y extensos en Chile, un haras en Buenos Aires o Santiago, una propiedad de pesca con mosca en la Patagonia o un viñedo en Mendoza. Y cualquier opción intermedia”.

Luego, en el apartado de “Nuestra filosofía”, aparecen las definiciones políticas. Dice: “Es un hecho que las empresas rentables del sector privado, sobre todo cuando se desarrollan en el contexto de una sociedad libre y sistemas no regulados, generan beneficios sostenibles a largo plazo, directos e indirectos, para la comunidad local y global. Por otro lado, las políticas, regulaciones e intervenciones de los gobiernos locales en el motor privado generan un impacto negativo en la economía, lo que resulta en un aumento de la pobreza”.

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