Rojas, Funes Mori y Villalva marcaron los goles del Millonario Palermo, el gol de Boca.
River Plate no dejó dudas y con una sólida labor derrotó anoche categóricamente a Boca 3-1 en Mar del Plata, se llevó la Copa Desafío y se quedó con el primer superclásico del año.
Ante una verdadera multitud, River, que mostró a varios juveniles en su alineación, festejó a lo grande la victoria ante su archirival, le ganó con contundencia y dejó al Boca de Basile, más complicado que antes.
El paraguayo Rodrigo Rojas había puesto en ventaja a River a los 3 minutos de la etapa inicial con un fuerte remate desde afuera del área, pero Martín Palermo empató para los xeneizes a los 30 del mismo período con un preciso cabezazo al ángulo.
En el complemento, Funes Moris, en el arranque y Gustavo Villalva, a los 20, con un verdadero golazo, establecieron las cifras definitivas del marcador.
En el marco de un intenso partido, con más defectos que virtudes, ambos conjuntos ofrecieron lo que siempre se pide en estos clásicos: entrega, despliegue y mucho ritmo.
River apareció mejor armado en la primera parte, incluso después del gol tuvo opciones como para ponerse 2-0. Pero bastó que Riquelme lo busque a Palermo en un tiro libre, para que el eterno goleador haga lo que mejor saber hacer: cabecear al gol.
Con varios juveniles River no sintió el rigor del esfuerzo en la segunda parte y le bastaron 20 minutos para marcar diferencias ante un rival abrumado, sin ideas y sin reacción. Para colmo, a 15 minutos del final, se fue expulsado Gaitán.
Frente a este panorama River se erigió en dueño absoluto del trámite del partido y no aumentó las cifras porque sacó el pié del acelerador. Simplemente se dedicó a festejar el primer triunfo del año en el superclásico.