La policía de Los Ángeles finalizó su investigación sobre la muerte de Michael Jackson y atribuyó al médico Conrad Murray responsabilidad penal en el fallecimiento del rey del pop, informó la prensa californiana.
Fuentes policiales aseguraron que Murray, médico personal de Jackson, enfrentará cargos por la muerte del cantante, probablemente por homicidio involuntario.
Las autoridades policiales cerraron la investigación a finales de diciembre y llevarán el caso en cuestión de semanas al fiscal del distrito que será el encargado de preparar la acusación ante los tribunales.
Según la prensa, la demora en la presentación de las conclusiones del trabajo policial ante la fiscalía se debe a problemas de agenda de los responsables que tienen previsto acudir a la cita.
La policía habría hallado suficientes evidencias para que Murray enfrente cargos por la muerte de Jackson, aunque será complicado que se demuestre su culpabilidad porque no rompió ninguna ley suministrando Propofol a Jackson.
Murray había sido el médico personal del rey del pop durante los últimos años de vida del artista y admitió en los interrogatorios con la policía que había inyectado a Jackson Propofol, un potente calmante, para ayudarlo a conciliar el sueño.
Murray afirmó que intentaba retirar esa medicación al cantante que, según explicó, era consumidor de ese fuerte anestésico. Jackson murió el 25 de junio de 2009 víctima, según el informe forense, de una intoxicación aguda de medicamentos, en especial Propofol.