lunes 13 de julio de 2026

Para el amigo de siempre, Don Primo

De nuevo un 26 de julio en esta historia de calendarios que insólitamente, día a día entrega páginas diferentes, unas para festejar, otras para marcar todo lo contrario, como ésta que hoy me ubica frente a una máquina para recordar a un grande de la inmensa galería de hombres que marcaron un pasaje distinto en la vida, sea donde sea que se haya proyectado.

Hace trece años dejaba este mundo ese grande al que hago mención, nada menos que Primo Antonio Prevedello; ése que erróneamente apodaron Chiquito desde su infancia, hablo de error porque el correr de los años fueron mostrando que su figura era inmensa de verdad, en el terreno de los elegidos por el destino.

Vaya la rareza de esta historia, porque la séptima hoja del almanaque era para Primo, vivir cosas especiales, los cumpleaños de sus dos amores deportivos, el Ateneo Mariano Moreno y su amada Liga Chacarera de Fútbol y, en la parte social, festejar el Día del Amigo. Y allí me detengo, porque Chiquito hizo de la amistad un culto imposible de igualar.

Fue uno de esos seres que jamás marcó diferencias para sumar un amigo, no importaba que sea de Boca o de su River, que transite el peronismo o el radicalismo, que grite por San Martín o su Villa Dolores. Para todos tenía su generosa mano tendida; estaba donde hacía falta, desde su ejemplar hogar con su querida Ana María y sus hijos Lita, Ricardo, Antonio, Carlos y Cecilia, quienes encabezaban una escuela donde las materias especiales eran la humildad, la honestidad y la sencillez; tres atributos que él mismo se encargó de transmitir en su paso por la vida, sea cual fuera el terreno por desandar.

Amigo incondicional, nunca supo de un interés extra por lo que hacía, y cada año que lo recuerdo siento que acepté su partida impuesta por Dios, pero lejos estoy de comprender que haya partido hacia un lugar de los elegidos por su grandeza.

Hoy me invade la nostalgia, siento que me faltó un amigo en su día, presiento que muchos de aquellos que gozaron las mieles de su amistad recién se acordarán cuando lean un diario o escuchen una radio, que hace trece años se fue un ser humano de esos que en la vida aparecen de vez en cuando y que tanta falta le hace a la sociedad; sobre todo al deporte chacarero, porque Primo Prevedello fue único y jamás será igualado.

Puedo decir muchas cosas más porque siempre habrá motivos especiales para recordarlo, pero me quedo diciendo: Siga descansando en paz junto a Dios, junto a muchos chacareros, que siguieron el mismo camino. Argentino Argañaraz
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