Madelón confesó una anécdota de la cual fue partícipe apenas se convirtió en el entrenador de Gimnasia y Esgrima de La Plata. El primer día que pisé el club fui a la cafetería y suspendí la `lágrima (café cortada con muy poca leche). A los muchachos les dije que un club que está peleando el descenso no puede tomar lágrima, contó.