El abuso de medicamentos mantiene bajo sospecha a los médicos del astro. La prensa de EE.UU. cuestiona a su dermatólogo.
La supuesta dependencia que sufría Michael Jackson de los barbitúricos y el papel de esas medicinas en su muerte centran la investigación sobre la causa del paro cardíaco que mató al Rey del pop hace dos semanas.
Después de que todas las sospechas señalaran al cardiólogo Conrad Murray, que estaba junto a Jackson cuando murió, el 25 de junio, a los 50 años, de un paro cardíaco, emergió el dermatólogo Arnold Klein, que niega haber facilitado sedantes fuertes a su paciente famoso.
Mientras los críticos de televisión aún publican elogios al homenaje del martes al inventor del Moonwalk, persisten las especulaciones sobre el paradero del cuerpo Jackson, cuya misma familia, según reportes, sabía de su adicción a medicinas duras en los últimos años. Según el diario Los Ángeles Times, los restos del cantante están bien cuidados y hasta ayer no había decisión sobre dónde serán sepultados.
Las grandes incógnitas sobre las causas del fallecimiento del cantante y la suerte de los tres hijos (Prince Michael, de 12 años, Paris, de 11 y Prince Michael II, de 7 años) concentran por ahora la cobertura sobre el artista que vendió 750 millones de discos y revolucionó la industria musical.
El dermatólogo Klein está desde el miércoles aclarando en los medios estadounidenses que no es el padre biológico de los dos hijos mayores del Rey del pop, y sobre el supuesto suministro de medicinas a Jackson, Klein negó haberle suministrado Diprivan. El Instituto Forense de Los Ángeles, en tanto, no revelará las causas de la muerte de Jackson hasta obtener los resultados de exámenes toxicológicos en unas cuatro semanas más.
Una estatua de cera de Michael Jackson fue inaugurada ayer en el popular Museo Madame Tussauds de Londres. Lo muestra en la pose en que apareció en los afiches de la que iba a ser su última gira en Londres This Is It, con sus brazos extendidos, la pelvis hacia delante y su sombrero negro en su cabeza.