Sumalao vivió últimamente una serie de avatares institucionales y deportivos que provocaron cambios cantados.
La asamblea convocada la semana pasada para el recambio de autoridades fracasó en todo sentido: el candidato a presidente Juan Pacheco renunció antes de asumir porque me faltaron a la palabra, dijo, y el acto pasó a un cuarto intermedio. El dirigente y jugador llegó a postularse de la mano de la presidenta, sin embargo no cumplieron el acuerdo. Cuando me propusieron el cargo pedí tres personas de mi confianza, pero durante la elección quisieron imponerme otra comisión, y no acepté. Esto, provocó además el alejamiento del DT Darío Luján, decisión que trajo aparejado un parate del plantel, que decidió no presentarse al partido debut del Anual Chacarero, por lo que la dirigencia recurrió a un equipo alternativo. No me gusta que me impongan condiciones en mi trabajo; la presidenta quiso manejarme el plantel y no lo voy a permitir. Es parte de la mediocridad de algunos dirigentes que actúan con soberbia sin respetar los roles. Me dio una lista de nombres que no quería, una falta de respeto disparó el Colo Luján al pegar el portazo. El cónclave se reanudó el miércoles, que a diferencia de su primera parte, contaba con el cambio de voluntad de la presidenta Jéssica Chazarreta: Voy por la reelección, me lo pidieron los socios afirmó. Y así fue: luego de furibundos cruces verbales que dejaron al descubierto en algunos casos, la bajeza dirigencial, la novela del Oriental llegó a su fin. Chazarreta conserva el mando y su primera decisión, fue designar a un viejo conocido: Gustavo Mara Villafañe como entrenador. El Mara asumió en la jornada de ayer: Vamos a tratar de conversar, hay grandes jugadores y personas. Le agradezco a la presidenta la oportunidad dijo el nuevo DT, que tiene como meta ingresar al Petit, aunque no confirmó si podrá contar con los jugadores Ezequiel Díaz Elena y Héctor Acosta, que según Luján habrían sido señalados por la presidenta para dejar el equipo. El tiempo dirá.