Rescatan lo que sucede alrededor del mausoleo del Zorzal criollo. Diferentes facetas de un artista notable que paseó su impronta por buena parte del mundo.
A 74 años de la muerte de Carlos Gardel, el cortometraje documental Andá a cantarle a Gardel, de Raúl Rodríguez, sirve para exhibir la vigencia del mito que se expresa en lo que sucede alrededor del mausoleo del Zorzal criollo en el Cementerio de la Chacarita.
Semejante devoción de la gente es algo que me sorprendió muchísimo y que excede a los valores artísticos de Gardel, confió Rodríguez en charla con Télam.
Gardel fue músico, compositor, cantante y actor, diferentes facetas de un artista notable que paseó su impronta por buena parte del mundo con actuaciones en vivo, discos y 11 películas entre las que se cuentan Flor de durazno, Luces de Buenos Aires, Melodía de arrabal, Cuesta abajo, El tango en Broadway, El día que me quieras y Tango bar. Algunas gemas musicales de su autoría son El bulín de la calle Ayacucho, Leguisamo solo, A contramano, Bandoneón arrabalero, Barrio viejo, Malevaje, Sus ojos se cerraron, Soledad, Por una cabeza y Cuesta abajo. El registro del fotógrafo y cineasta neuquino Rodríguez muestra no sólo la multitudinaria y ruidosa visita que puebla el Cementerio cada 24 de junio, sino la cotidiana veneración que la tumba genera en personas de todo el mundo. El creador, que en 1973 documentó una experiencia de alfabetización para adultos en Villa Obrera del barrio Centenario de Neuquén y que 30 años después sirvió de base para Uso mis manos, uso mis ideas, del grupo Mascaró Cine Americano, aseguró que su acercamiento a Gardel fue un poco casual.