Andrés Calamaro ratificó su romance con el público argentino con un notable show en el Luna Park en que repasó su cancionero bajo la excusa de presentar su caja de seis discos titulada Andrés. Esa caja contiene hits, clásicos y mucha canción que pocas veces vio la luz en formato CD. Incluye canciones de la etapa química de Deep Camboya -el apart hotel de la Recoleta donde Calamaro se encerró a componer febrilmente durante meses sin ver la luz-, tangos, boleros y rarezas que Andrés grabó por capricho, por gusto y placer, como corresponde a alguien de jerarquía. Jerarquía fue algo que mostró la banda de Andrés, que ratificó entre sutilezas que es una poderosa máquina de rocanrol.