Eduardo Romero volvió a ganar. Consiguió su 7mo. título en la categoría en el Clásico de Newport Beach. Lo hizo con una ronda final de tres golpes bajo el par y con 11 golpes bajo el par para el torneo.
El paso del tiempo puede tomarse con resignación o aprovecharse para disfrutar a otro ritmo. Eduardo Romero paseó su talento durante años por el circuito europeo de golf, en el que conquistó ocho títulos, y cuando el reloj biológico lo decidió, se lanzó a la caza de las giras de veteranos. Así fue como se llevó dos títulos más en Europa. Y así es como disfrutó el domingo pasado de su quinta consagración en el circuito estadounidense.
Con una ronda final de 68 golpes, tres bajo el par, Romero dio otro zarpazo en el golf grande y se llevó con 202 golpes (11 bajo el par) el Clásico de Newport Beach que repartió 1.700.000 dólares. Vicente Fernández terminó 57° con 216.
En la última jornada, a Romero lo complicaron dos bogeys en la mitad del recorrido. Pero tres birdies consecutivos lo llevaron a la punta, de la que no se separó hasta el último hoyo.
El logro del argentino se destaca aún más porque compartió el trío final con dos pesos pesado, líderes antes de la última jornada. Por un lado, el alemán Bernhard Langer, ganador del Masters en 1985 y 1993, de cinco títulos en el circuito estadounidense de veteranos y de 40 en el circuito europeo. Por el otro, el estadounidense Mark O`Meara, vencedor del Masters y del Abierto Británico en 1998 y ganador de 16 títulos en Estados Unidos.