lunes 3 de agosto de 2026

Messi tenía la llave

Barcelona venció 3-1 al Atlante (México), con un gran segundo tiempo de Messi -figura de la cancha- y el sábado definirá el Mundial de Clubes con Estudiantes.

La lógica le dio un guiño al fútbol y el Mundial de Clubes tendrá la final que el sentido común imponía: Barcelona con Estudiantes. La definición será el sábado que viene, a las 13, en Abu Dhabi, con el duelo esperado entre Lionel Messi y Juan Sebastián Verón, dos argentinos, dos amigos, dos símbolos.

Con algo de suspenso, pero con una superioridad abismal, Barcelona superó 3-1 a Atlante, de México, que se había puesto en ventaja a los cuatro minutos del partido con un tanto de Guillermo Rojas tras un grosero error defensivo de la zaga catalana.

La ventaja parcial endureció los músculos del equipo mexicano. Retrocedió más de la cuenta y renunció al ataque. Barcelona, con un fluido circuito y mucho criterio de juego, comenzó a gobernar el partido a su gusto. A través del fútbol filarmónico, a los españoles no les costó alcanzar la igualdad, que se dio a los 34 minutos del primer tiempo con el tanto de Sergio Busquets, tras un cabezazo de Yaya Touré.

Tras el descanso, el empate parcial inquietaba al DT catalán, Pep Guardiola. Por eso, dispuso el ingreso de Messi, recuperado de una lesión en el tobillo derecho. Así fue que al delantero argentino le bastó menos de un minuto para desequilibrar y marcar el 2 a 1, tras una definición certera después de una asistencia fina de Zlatan Ibrahimovic.

El gol del alivio llegó siete minutos más tarde por intermedio de Pedro, que fue habilitado tras una excelente asistencia de Andrés Iniesta. Con el 3-1, Barcelona bajó la intensidad de su juego, lo que posibilitó algún avance aislado de Atlante, siempre a través de Rojas, el más insistente.

El plantel de Estudiantes, que observó el partido desde el estadio, se llevó una lección de esta semifinal: Barcelona es un equipo al que se puede atacar, que es frágil en defensa, pero que su poderío ofensivo no perdona errores. Estudiantes tampoco deberá ceder la iniciativa, más si tomó nota del mecánico circuito de juego que moviliza al Barça.

El sábado será la final esperada entre Barcelona y Estudiantes. El equipo platense intentará conquistar el mundo después de 41 años, aún con los recuerdos vivos de aquella gesta ante Manchester United, en 1968. La idolatría no tiene fronterasLionel Messi se convirtió en el jugador más admirado del planeta y donde va es ovacionado, como pasó ayer en Abu Dhabi, cuando 40 mil personas reclamaron su presencia en cancha y apenas ingresó les agradeció marcando un gol de esos que muestran su categoría.

Cuando las papas quemaban en Barcelona, porque el equipo catalán no le encontraba la vuelta al esquema ultradefensivo del Atlante, Pep Guardiola mandó a la cancha a Messi. Y se terminó la historia.

En la noche de Abu Dhabi demostró por qué es el mejor jugador del mundo, ya que en la primera pelota que tocó, estando frío, hizo fácil lo que a muchos de los futbolistas que ayer estaban la cancha se les hacía imposible.

Quizás a muchos les dé bronca respecto a por qué Messi no pueda demostrar con su seleccionado lo mismo que con su equipo, pero el fútbol tiene estas cosas, que se van puliendo con el tiempo.
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