martes 28 de julio de 2026

Raly Barrionuevo presentó en Buenos Aires su nuevo disco

El material fue lanzado en septiembre pasado y en él, Raly refleja temas que marcaron su infancia en Friás y en el este catamarqueño.

El sorprendente y cálido repertorio criollo que Raly Barrionuevo volcó en su disco Radio AM tuvo el viernes por la noche su logrado bautismo porteño con un festivo y colmado recital en la sala porteña La Trastienda.

Una radio galena ubicada a la izquierda del escenario y recorriendo un dial histórico capaz de recoger músicas argentinas, las voces del Che Guevara y de Carlos Gardel o la publicidad de Wincofón, fue la encargada de abrir, 15 minutos después de la medianoche, una velada donde el hilo conceptual no continuó desenrollándose.

Emprolijado tal como luce en la portada del álbum publicado en septiembre último y al frente de un sólido conjunto donde descollaron la reverenciada pianista cordobesa Elvira Ceballos, el guitarrista riojano Luis Chazarreta, el bombisto Daniel Barrionuevo, hermano de Raly, y el violero invitado, el cuyano Carlos García, el anfitrión desplegó su memoria musical.

Locuaz, divertido y relajado, el cantautor santiagueño fue presentando los diferentes tramos de un recorrido estético dominado por valses criollos, zambas y chacareras.

Zamba del Ángel, Pedacito de cielo y La Atamisqueña fueron las obras escogidas para ese primer tramo del camino a las raíces de Barrionuevo, que el creador abordó con una estupenda y sentida interpretación.

En la continuidad del recital profusamente celebrado por el heterogéneo público que colmó el recinto, la impecable formación entregó la tonada Carta a un cuyano y las zambas Esquina al campo y Zamba de usted.

Pero sin perder la referencia a Radio AM, no cedió a la tentación de otros colores y encabezó el vals Feliz cumpleaños mama y la zamba La atardecida.

Enseguida y como prólogo a la pieza de Omar Moreño Palacios Huella sin huella (Finos dedos de agua/van tremolando/la canción de la lluvia/sobre mi rancho), reflexionó en voz alta que la ambición y la avaricia de alguna gente que tira bosques nos está dejando sin agua.

Flor de lino, Mañanitas loretanas y la aclamada La Pulpera de Santa Lucía, redondearon el segmento final de un feliz viaje a la infancia del artista y a la singular atmósfera musical que se vivía en su pueblo de Frías.
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