El defensor paraguayo Julio César Cáceres admitió ayer que el plantel de Boca es difícil de manejar, aunque intentó minimizar las diferencias internas que dividen al equipo.
El plantel de Boca es muy difícil de manejar, reconoció el jugador, aunque dijo que las complicaciones surgen a partir de la cantidad y la calidad de los integrantes que lo componen.
En ese sentido, insistió con que Boca es muy grande, pero intentó desdramatizar las internas y hasta le bajó el tono a su propia pelea con Juan Román Riquelme.
De hecho, en diálogo con radio La Red, desmintió que el actual plantel fuera el más conflictivo que le haya tocado en su carrera.
Por otra parte, Cáceres se mostró cauto respecto a una eventual transferencia al exterior, a pesar de que la rescisión de su contrato está prácticamente acordada para jugar en España o Arabia Saudita.