Luego de diez años de altas y bajas en la F1 y de una temporada 2009 irregular, Jenson Button (Brawn GP) se mostró aliviado con el título.
Estoy más aliviado. Comencé a repensar muchas cosas, buenas y malas, después de la carrera, no sólo de este año sino también de los anteriores. Los últimos Grandes Premios fueron más bien estresantes para mí, dijo el piloto.
El británico, ganador de seis de las siete primeras pruebas de la temporada, debutó en 2009 de la mejor manera, estableciendo un saludable colchón de puntos. Pero en la segunda mitad del año no estuvo a su nivel. JB debe el hecho de no haber sido desplazado a la división existente en la competencia.
Cualquiera fuese mi ritmo encontré problemas en las clasificaciones que estropeaban mi carrera. Mentalmente eso me hacía mal porque no tenía el mejor auto, pero también porque leía muchos diarios y revistas donde los comentarios eran negativos, recordó Button.
Reconocido por su capacidad de administrar la ventaja sobre sus adversarios desde su último éxito, el Gran Premio de Turquía, más que por buscar una proeza, el británico admitió haber sido tocado por las críticas y por su desempeño en declive.
Era duro. Posiblemente actué como si eso no me importara. Pero de hecho no quería admitir mis debilidades, mostrar que esto me hería, indicó para ajustar posteriormente cuentas con la prensa británica, no siempre compasiva con él.
Comprendo que resultaba interesante hablar de que perdía mi ventaja, de que no me iba a coronar. Pero esto ya no importa porque ahora soy campeón del mundo. Y esto nadie va a quitármelo, afirmó.