TINOGASTA- Se realizó la décima segundo edición del Festival del Vinatero en el club Estudiantes de El Puesto, donde la gran atracción fue la figura de Abel Pintos que subió al escenario alrededor de la una y permaneció con su público por espacio de una hora.
Cantó éxitos como Canta, Sólo canto por vos, Crónica, Huracán, Quien pudiera, entre otros, identificados con el folclore melódico tan apreciado por las nuevas generaciones.
El artista fue ovacionado por una muchedumbre que no se movió de alrededor del escenario hasta que terminó, y tarareó y aplaudió cada uno de sus temas.
Con un marco importante de público, este año se rompieron los esquemas y el escenario se montó en la cancha de fútbol para brindar más comodidad a los asistentes. El clima de la noche acompañó y en los alrededores se volvió a crear la magia que aun conservan los festivales de tierra adentro: por un lado, los ranchos con comidas regionales, y la venta de objetos brillantes para los más chicos, en el otro extremo.
Sin embargo, el artista más popular resultó el Chango Santiagueño, no sólo por el acompañamiento de la gente sino porque en homenaje a la fecha presentó su nueva canción inédita dedicada a los viñateros, obra que se suma a otras ya existentes como el Patio de los Pereyra. Éste fue el artista presentado como revelación en esta edición del Viñatero.
También estuvieron otros, hijos de esta tierra de agricultores como lo son La Bruja, que también presentó algunos temas de su repertorio impecablemente, o los hermanos Castro.
El espectáculo tuvo contrastes importantes como la presentación de danzas árabes de la academia Belling Dance, de Estrella Codigoni; mixtura artística que por primera vez se observa. Homenaje
Y uno de los momentos más emotivos y singulares se dio con la presentación de uno de los hijos del escritor Ramón Sierralta, el abogado Hernán Sierralta, que interpretó una de las prosas escritas por la pluma de su padre. Esto fue parte de un reconocimiento que entregó el presidente del club Estudiantes, Edgardo Alanis, a la esposa Carminia de Sierralta y a sus hijos.