sábado 20 de junio de 2026

El fútbol de duelo, por "el Ruso" Sartor

En la mañana de ayer, al fútbol catamarqueño se le abrió una de esas heridas profundas, de las que cuesta recuperarse: víctima de un paro cardíaco, dejó de existir el Ruso, Hugo Sartor.

La muerte lo sorprendió inesperadamente a los 62 años de edad, cuando ya se encontraba repuesto de una grave docencia, a la que había superado con la misma actitud tesonera que transitó su existencia, acompañado por el afecto inalterable de los suyos.

Pero su partida no enluta únicamente a quienes integraban su entorno familiar, porque el Ruso era un reconocido dirigente deportivo, además de empresario en el rubro de la sastrería y la alta moda masculina, a la que distinguió por muchos años al frente de Trajes Valentino, un casa de antiguo prestigio entre los catamarqueños.

En al ámbito del fútbol, era un hombre sin fronteras, ya que como socio y dirigente estuvo vinculado a su querido Rojito, por Independiente de San Antonio, o a los capitalinos Sarmiento y San Lorenzo de Alem. Un ejemplo de cómo Sartor trascendía todas las rivalidades, porque en realidad era amigo de todos.

Era chacarero y capitalino, fue delegado del CAI antoniano en la Liga Chacarera, y era íntimo del Vegucha, don Vega, histórico hombre de Juventud Unida de La Falda.

Últimamente, apenas superado un problema de cáncer, había estado colaborando con la Federación Catamarqueña de Fútbol, integrando su Tribunal de Disciplina. También asistía a la distintas convocatorias del balompié capitalino, sea Policial o Villa Cubas, Juventud o Tesorieri.

No tenía rivales, sólo compañeros de ruta en su gran pasión que era el fútbol. La misma que todas las mañana lo juntaba en el Open Bar, con sus entrañables camaradas para comentar los partidos del domingo, los fallos de los árbitros, los pases de jugadores o las interminables disputas de las internas futboleras. La flor y nata que brinda letra a lenguareada.

Por eso ayer había pena entre los changos, que en sus rostros mostraban parte del dolor por esa inmensa herida abierta que nos dejó la partida del querido Ruso Sartor.

Paco Uriarte

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