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Mano de Piedra Durán y Stevenson dieron cátedra de boxeo en Uruguay

El hexacampeón mundial panameño Roberto Mano de Piedra Durán y el tricampeón olímpico cubano Teófilo Stevenson, recrearon en Montevideo sus gloriosas épocas de pugilistas e inspiraron a los más jóvenes con lecciones dentro y fuera del cuadrilátero.
29 de noviembre de 2008 - 00:00
(NA) - El boxeador debe ser técnico y guapo a la vez. Debe usar la cabeza para saber en qué momento desgastar al rival y cuándo arremeter, dijo Durán este sábado en entrevista con la televisión local.

Las leyendas vivientes del boxeo internacional, desembarcaron en Uruguay en el marco del programa Knock Out a las Drogas que impulsa el gobierno de Tabaré Vázquez, para combatir el flagelo por medio del deporte.

Stevenson, acompañado de su esposa, y Durán, por dos de sus nueve hijos, visitaron el principal centro turístico uruguayo, Punta del Este (140 km al este de Montevideo), recorrieron el casco histórico de la capital y asistieron junto al mandatario a una velada boxística celebrada la noche del viernes.

(Mike) Tyson, por ejemplo, era un gran fajador. En su plenitud los mataba a todos, pero cuando el físico no le daba, el noqueado era él, porque técnicamente era flojo, apuntó Durán, de 57 años, poseedor de seis coronas mundiales en las categorías welter, superwelter y mediano.

Considerado como uno de los mejores peso ligero de la historia y convertido en el púgil latinoamericano con más títulos obtenidos en distintas categorías, el panameño, quien irrumpió al ring luego de trabajar como lustrabotas, camarero, pintor y mecánico, destacó la importancia de la escuela del boxeo amateur, como jalón de

grandes conquistas.

De su lado Stevenson, de 56 años, campeón de los supercompletos en Munich-1972, Montreal-1976 y Moscú-1980, instó a los discípulos a desarrollar la mente antes que los músculos y a transitar por una vida y un deporte, sano y sin engaños, en la que no puede faltar el estudio.

De niño mi deseo era jugar baloncesto y no practicar boxeo, sin embargo, de nada me arrepiento hoy, ni siquiera, de haber rechazado millonarias ofertas para pelear con (el estadounidense Mohamed) Alí y desertar de la isla, aseveró el cubano.

¿Pero eran como cinco millones de dólares?, insistió la prensa, a lo que Stevenson respondió si volviera a nacer haría lo mismo, no podía dejar triste a once millones de cubanos, para incursionar en el profesionalismo abandonando su país.
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