Eloy Nieva medalla de Plata con el equipo de Goalball, en los 4° Juegos Parapanamericanos Juveniles, nos hizo conocer un poco de su experiencia, del deporte que practica y de la emoción de ser parte de una delegación argentina.
El joven deportista de 16 años, integró el plantel nacional de Goalball, conocida como "Los Topitos”, que obtuvo la medalla de plata al caer en la finalísima con Brasil por 12-2. Nieva fue titular en formación que tuvo como director técnico a Martín Maidana.
Dialogar con Eloy fue un gusto. Son esas charlas que te dejan enseñanzas de vida, de superación. La historia deja entrever una familia, una búsqueda, un desafío permanente de superación.
Para el joven deportista catamarqueño, que vive con naturalidad lo que para muchos pueden ser un imposible, el mensaje es claro, "no hay que abandonar los sueños” y esa decisión de no abandonar trae satisfacciones. "Son cosas inolvidables de los momentos que pasamos y con el orgullo de la medalla de plata. Hacía mucho que una delegación argentina no lograba esto”, relata con orgullo.
Siempre le gustó el deporte, hasta que recaló en esta disciplina desconocida para muchos, entre los que me incluyo. "En los Evita hacia atletismo, natación y un día me llamaron porque necesitaban uno para el equipo y ahí empezó, con un solo día de entrenamiento salimos terceros”.
"Si tenés un sueño hay que perseguirlo, ahora quiero llegar a la selección mayor”. Si, tiene razón. Hay que perseguirlo y no soltarlo más. Perseguirlo con pasión, con la que muestra Eloy cuando nos habla de los partidos o nos enseña de que se trata el Goalball.
"Hay que seguir entrenando, en abril empiezan las concentraciones porque en julio viajamos a Chile” y se le ilumina el rostro. Otro viaje, otra delegación, otra experiencia y por supuesto, con él, la familia. "Mi hermano viajó conmigo a dos concentraciones, dejó de trabajar para poder acompañarme, apoyarme”.
"La gente que nos ve, piensa que nosotros vemos por cómo nos manejamos en la cancha. Tengo todo dibujado. La cancha se divide por pasos, tenemos que estar atentos, contando”. Es apasionante hablar con el Eloy. Un aprendizaje que nos enseña a mirar la vida de otra forma.