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Un viaje a pie entre historias secretas, casonas, arqueología y devoción

Catamarca Capital y un mundo para descubrir alrededor de la plaza central.

23 de agosto de 2026 - 00:05

Hay ciudades que se recorren mirando un mapa, pero también que piden ser caminadas. En el centro histórico de San Fernando del Valle de Catamarca las distancias son cortas, pero el viaje puede resultar sorprendentemente largo: basta rodear la Plaza 25 de Mayo para atravesar siglos de historia, entrar en antiguas casonas, encontrarse con culturas milenarias, descubrir pequeños secretos urbanos y comprender por qué la Virgen del Valle ocupa un lugar tan profundo en la identidad catamarqueña.

Lo mejor es que para emprender esta travesía no hace falta automóvil. Un par de zapatos cómodos, tiempo y, sobre todo, curiosidad.

El recorrido puede comenzar exactamente donde comenzó a organizarse la vida de la ciudad: la Plaza 25 de Mayo. Desde allí, en apenas unas cuadras, aparecen la Catedral Basílica, museos, edificios históricos, espacios culturales y rincones capaces de contar historias que no siempre figuran en las guías tradicionales.

Tal vez esa combinación entre patrimonio, tranquilidad y cercanía explique parte de la buena impresión que dejó la ciudad entre quienes llegaron durante las últimas vacaciones de invierno. Según datos del Observatorio Municipal, el 99% de los visitantes consultados aseguró que recomendaría el destino y el 82% manifestó que es muy probable que regrese. Y hay algo especialmente atractivo en esa promesa: todavía queda mucho por descubrir.

Una plaza con secretos

El punto cero es la Plaza 25 de Mayo. A primera vista es la postal clásica de una capital del norte argentino: árboles enormes, bancos a la sombra, niños que corren, vendedores, palomas y caminantes que atraviesan sus senderos mientras, alrededor, las fachadas históricas dibujan el perfil del centro. Pero hay que mirar un poco más.

A comienzos del siglo XX, Carlos Thays, el célebre paisajista francés que dejó su huella en los Bosques de Palermo, el Jardín Botánico de Buenos Aires y numerosos parques argentinos, intervino este espacio y lo convirtió en una pequeña obra de arte paisajística. Más de un siglo después, todavía se entiende su fascinación.

Una manera diferente de descubrirla es sumarse a los recorridos de Travelando, donde el relato de los guías transforma la caminata en una suerte de búsqueda de pistas. Porque debajo de la apacible escena cotidiana se esconden historias inesperadas.

Allí donde hoy los turistas posan para una fotografía, alguna vez fue exhibida la cabeza de un gobernador ejecutado. En esta misma plaza descansa uno de los granaderos que sobrevivieron y regresaron de la epopeya sanmartiniana. Y entre su vegetación se conserva un retoño del histórico Pino de San Lorenzo.

Frente a frente con la Catedral

Desde el monumento al general José de San Martín basta levantar la mirada.

Del otro lado aparece una de las imágenes inconfundibles de Catamarca: la Catedral Basílica de Nuestra Señora del Valle, monumental y serena, con sus torres elevándose sobre el centro de la ciudad.

Diseñada por el arquitecto italiano Luis Caravati, su construcción demandó alrededor de dieciséis años. La fachada de inspiración neoclásica italianizante anticipa la solemnidad que espera puertas adentro.

Ingresar cambia inmediatamente el ritmo del paseo. La luz se filtra por los vitrales, las voces bajan casi espontáneamente y la mirada encuentra la cúpula, el altar mayor y las imágenes vinculadas con una devoción que trasciende largamente las fronteras provinciales.

Pero todavía queda subir. Detrás del altar se encuentra el Camarín de la Virgen, inaugurado en 1916. Por una escalera lateral se llega hasta ese espacio íntimo donde espera la pequeña imagen de la Morenita del Valle, rodeada de flores y ofrendas. Creyentes y no creyentes suelen detenerse allí. Porque hay sitios cuya importancia se comprende incluso antes de conocer toda su historia.

Un museo hecho de promesas

Muy cerca, el recorrido por el universo de la Virgen continúa en el Museo de la Virgen del Valle, uno de esos lugares donde los objetos adquieren un significado que va mucho más allá de su valor material.

En la entrada, una gran escultura confeccionada con ofrendas metálicas anticipa el tono de la visita. Son agradecimientos convertidos en recuerdo material.

Adentro aparecen vestimentas antiguas, objetos litúrgicos, documentos y piezas artísticas. Pero, sobre todo, aparecen historias humanas.

Cada objeto puede remitir a una promesa, un pedido, un viaje o un agradecimiento. Así, el museo termina contando no solamente la historia religiosa de Catamarca sino también la relación afectiva que generaciones enteras construyeron con la Virgen.

Durante las vacaciones de invierno recibió 1.466 visitantes, una cifra que confirma el interés que despierta este patrimonio religioso y cultural.

Doce mil años en unas pocas salas

A pocos metros de la plaza el paseo propone viajar hacia las raíces más antiguas de esta tierra. El Complejo Cultural Esquiú, el Museo Arqueológico Adán Quiroga guarda uno de los grandes tesoros del centro catamarqueño, donde el tiempo adquiere otra dimensión.

El recorrido permite acercarse a más de 12.000 años de presencia humana en el territorio, mientras vitrinas y salas exhiben parte de una colección de más de 7.000 piezas arqueológicas.

Cerámicas, utensilios y objetos rituales hablan de sociedades que habitaron estas tierras mucho antes de que existiera la ciudad. Entre ellas aparecen las culturas Condorhuasi, La Ciénaga y La Aguada, cuyas piezas revelan una extraordinaria sofisticación artística y simbólica. El museo nació a partir del trabajo y las colecciones reunidas por fray Salvador Narváez y lleva el nombre de Adán Quiroga, abogado, arqueólogo, poeta y escritor catamarqueño. Durante las últimas vacaciones invernales pasaron por sus salas 827 visitantes que confirmaron que el pasado sigue ahí, escondido a plena vista.

Una casona donde la cultura está viva

Otra parada obliga a cruzar nuevamente hacia el corazón de la ciudad. Frente a la Plaza 25 de Mayo se levanta la Casa de la Cultura – Casa General Octaviano Navarro, una imponente construcción del siglo XIX que demuestra que el patrimonio no necesariamente tiene que permanecer quieto detrás de una vitrina. Desde la vereda, la arquitectura ya despierta curiosidad. Pero conviene entrar.

Porque aquí una antigua casona funciona como escenario para el presente: exposiciones, música, ferias, artistas, diseñadores y emprendedores ocupan habitaciones y patios.

En Tienda C, las producciones catamarqueñas permiten llevarse algo más interesante que un souvenir convencional: objetos de diseño, arte y creaciones atravesadas por la identidad local.

Y existe otra buena razón para demorarse. Desde 2024 funciona allí el Bar Resto Caravati, que suma gastronomía al recorrido. Después de varias horas caminando, una mesa dentro de una casona histórica, un café o algún sabor catamarqueño pueden convertirse en una excelente manera de continuar conociendo la ciudad.

Catamarca en versión inmersiva

A esta convivencia entre pasado y presente se suma una propuesta completamente diferente: CATA – Centro de Arte y Tecnología Aplicada. Aquí Catamarca se cuenta con recursos contemporáneos.

Arte, arquitectura, arqueología, mitos y leyendas, textiles y actividades productivas forman parte de salas temáticas que permiten aproximarse a la identidad provincial desde distintos lenguajes.

Uno de los momentos más atractivos llega con las experiencias inmersivas, donde la tecnología permite acercarse a los paisajes catamarqueños sin abandonar el centro.

Como una especie de anticipo, después de ver montañas, quebradas y territorios proyectados de manera envolvente, probablemente aparezca el deseo de salir a buscarlos en el mundo real.

El lugar también posee sectores destinados a las infancias, artesanías, información turística, gastronomía, tienda de productos regionales y espacios de descanso. Un patio invita a detenerse antes de continuar.

Tras los pasos de Esquiú

Todavía dentro de ese pequeño radio alrededor de la plaza aparece otra puerta hacia la historia.

La Iglesia y Convento de San Francisco conserva parte de la memoria de fray Mamerto Esquiú, una de las figuras más importantes de Catamarca. Allí puede conocerse la celda vinculada a su paso por el convento y aproximarse a una personalidad mucho más compleja que la figura religiosa que suele aparecer en los manuales.

Esquiú fue sacerdote y obispo, pero también periodista, político y un extraordinario orador.

Su nombre quedó ligado para siempre al célebre Sermón de la Constitución, pronunciado en un momento en que el país necesitaba acuerdos más que enfrentamientos. Sus palabras fueron impresas y difundidas por la Argentina y contribuyeron a promover la aceptación de la Constitución Nacional de 1853.

El lujo de caminar despacio

Al terminar el recorrido ocurre algo curioso: el viajero descubre que prácticamente no se alejó de la Plaza 25 de Mayo. Y, sin embargo, atravesó miles de años.

Pasó de las antiguas culturas originarias a la Argentina constitucional; de una casona antigua a una experiencia tecnológica inmersiva; de los diseños arqueológicos a las creaciones contemporáneas; de los secretos de una plaza a la intimidad del Camarín de la Virgen.

Y por eso, los visitantes vuelven a elegirla y los habitantes ponen el freno a la cotidianeidad cuando se proponen descubrir sus encantos. La ciudad que se revela de a poco y por eso conviene recorrerla sin demasiada prisa.

Entonces, uno puede entender que, en algunas ocasiones para viajar lejos, no hace falta recorrer grandes distancias. A veces alcanza con empezar a caminar alrededor de la plaza.

Texto: Colaboración de Mónica Leiva

Datos útiles

- Travelando: Recorridos a pie: jueves - 16 hs, viernes y sábado - 10 hs.

Actividad con costo e inscripción previa | Contacto: 383 452 8714

- CATA - Centro de Arte y Tecnología Aplicada - Sarmiento 613

De lunes a viernes – 9 a 14 hs. y 17 a 21 hs.

Sábado, domingos y feriados 17 a 21 hs-

- MUSEO DE LA VIRGEN DEL VALLE | República 449

- MUSEO ARQUEOLÓGICO ADÁN QUIROGA | Sarmiento 450

- Sitio de Turismo Capital: sfvc.tur.ar y en las redes sociales de SFVC Turismo.

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