Esta idea surge de la mano de Néstor Pacheco, quien pensó en un espacio en donde se pueda promover la cultura local. “Pensé en algo como registrar la música, pero eso ya lo hicimos durante la pandemia en mi canal de Youtube”, expresó el artista en diálogo con Revista Express.
Un espacio para la cultura local
En este sentido, afirmó que se busca desde Flor de Tusca revalorizar a los artistas locales, a la gente de la cultura y al público que llega con la expectativa de disfrutar de un gran espectáculo. Es por eso, que al pensar en el nombre que daría cita cada viernes a este espectáculo, trajeron un clásico de los ’80 que, en aquel entonces, logró ser el símbolo por excelencia de un espacio musical. “Nos pareció importante rescatar el espíritu que tenía la peña en aquellos años”, indicó Néstor.
De esta manera, expresó que el espíritu de Flor de Tusca, es que la gente pueda asistir, escuchar música, bailar, comer platos típicos, disfrutar de las obras de los artistas plásticos y las muestras de teatro. “Para nosotros el Club Social es un sitio emblemático, y seguro que para los catamarqueños también. Sin mencionar que está ubicado en un lugar estratégico del centro”, sostuvo Pacheco.
Además, la peña fue pensada para los turistas que arriben a la ciudad, de manera que puedan disfrutar de un espacio musical, tal como se realizan en otras provincias.
Esta peña es una propuesta del cantor Néstor Pacheco, quien, desde hace un tiempo, junto a su familia, viene madurando la idea de poder ofrecer a los catamarqueños y turistas un espacio donde se pueda mostrar la cultura y el folklore, la gastronomía, y las artes de la provincia. Así es como surge la idea de reflotar un espacio muy querido por los catamarqueños.
En este sentido, al momento de elegir a los artistas, se tiene en cuenta a la mayor cantidad de actores posibles. “Traemos mucho de folclore, pero también tango, buscamos bailarines también. Tratamos de que sea una propuesta variada tanto para grandes y jóvenes”, añadió Pacheco. Es por eso, que también sumaron como propuesta obras de teatro. “La intención es que los artistas tengan un espacio permanente para poder mostrar su trabajo, puesto que estaban en la espera de algo así, sobre todo después de la pandemia. Y es muy importante para ellos que puedan encontrarse aquí”, destacó.
Pacheco comentó que viernes a viernes se dan con el sitio lleno, y en este sentido, destaca el acompañamiento de los catamarqueños, quienes se sumaron desde el primer momento a la propuesta. “Por supuesto que también estamos esperando a los turistas, pero no podemos dejar de remarcar el acompañamiento del público local”, añadió.
También, recordó que el Club Social se encuentra ubicado en Sarmiento 683, planta alta.
Guitarreada y zapateo
Cabe señalar, que además de la propuesta musical, la gente puede disfrutar de un momento en el que baile y zapatee. “Vemos que la gente disfruta mucho y se divierte cada noche”, indicó Néstor.
Por otra parte, comentó que quienes deseen y se animen, pueden tomar sus guitarras y sumarse a “las guitarreadas” que se generan espontáneamente cada viernes.
La flor de tusca
La historia dice que, durante largas décadas, “Flor de Tusca” hizo gala de su bien ganado prestigio, allá en el corazón mismo del populoso barrio de Villa Cubas, más precisamente en la intersección de calles Adán Quiroga y General Navarro. Quienes rendían culto a las más caras tradiciones folclóricas tenían los fines de semana –especialmente los sábados- una cita obligada con el sentimiento tradicionalista de honrar a nuestras costumbres con raíces folclóricas, en este caso el canto y el baile del folclore, matizados por los típicos platos tradicionales como asado, locro, humitas y empanadas. Miembros de reconocidas familias catamarqueñas tuvieron alguna vez la feliz idea de crear una entidad que se hizo prestigio al andar. Más de una fecha patria motivó el encuentro de la familia para entonar a la medianoche el Himno Nacional Argentino, con el fondo musical de algún artista que siempre estaba en el escenario. Un ¡Viva la Patria! era el grito de la institución para cerrar el homenaje.
En “Flor de Tusca” hicieron escuchar su voz los que buscaban ser famosos alguna vez y también lucían sus condiciones los consagrados, muchos de ellos llegados después de actuar en el tinglado vecino de la Fiesta Nacional del Poncho, por avenida Colón. La institución fue, es y será un baluarte de nuestra cultura. De allí que recuperar su nombre represente recuperar parte de nuestra identidad.
En este intento de demostrar que por suerte quedan comprovincianos memoriosos, decir “Flor de Tusca” es rendir homenaje los directivos fundadores, a los cantores, a los poetas y bailarines. Es también decir Humberto Leiva Navarro, Carlitos Martínez, Hamilton Aparicio, Los de Catamarca, Carlos Bazán, Néstor Zurita, Salas-Serrizuela, Lulo Nieto, Julito Quiroga, el Trío Zamba, el catamarqueño Jorge Rojas, Dardo Chanampa, Los Mantas, guitarras de la talla de los hermanos Zaffe, Pepe Santillán, Condorito Díaz, Charito Soria y tantos otros. Y recordamos a Naco Rueda, Pepito Coria, Las 12 Cuerdas y tantas figuras de nuestro folclore. Y todos los grupos de danzas que le ponían ese toque de distinción cuando llenaban el salón de argentinidad al compás del “Pericón Nacional”. Perdón por muchos olvidos, pero vale más la intención de poner en su justo valor a este presente que tiene sabor a nostalgia y que invita a soñar despiertos que, como tantas veces en tantos años, volveremos a comunicarnos para coincidir que el próximo fin de semana nos encontramos en “Flor de Tusca”. Todo es posible cuando, como dice el cantor popular: “todo está guardado en la memoria”. Bienvenido sea.
Texto: Noelia Tapia López
Fotos: Ariel Pacheco