Hace nueve años, una historia que mezclaba adolescentes, rutas del norte argentino, un Ford Falcon robado y un plan disparatado para llegar hasta Anillaco comenzó a buscar su lugar en el cine. Desde entonces, “Primero tomamos Anillaco” pasó por festivales, mercados y laboratorios de coproducción, consiguió premios internacionales y sumó socios de Argentina, Chile, Brasil y Uruguay. Ahora dio otro paso decisivo: fue seleccionada entre los proyectos ganadores del Concurso Nacional de Óperas Primas del INCAA.
"Primero tomamos Anillaco", más cerca de la pantalla grande
La ópera prima de Paula Martel, fue seleccionada por el INCAA y se rodará en Catamarca y La Rioja. La historia, ambientada en la crisis de 2001, lleva nueve años de desarrollo y ya cosechó premios en el circuito internacional.
La película, escrita y dirigida por Paula Martel y producida por Francisco Novick, será filmada en Catamarca y La Rioja y tiene previsto iniciar su etapa de preproducción en 2027. Para una historia que nació inspirada en un episodio todavía fresco de la memoria argentina, el proyecto llega así a una instancia que durante años pareció lejana: convertirse finalmente en una película.
La trama transcurre en diciembre de 2001, cuando el país atravesaba una de sus crisis políticas, económicas y sociales más profundas. Lali, una adolescente de origen árabe, emprende junto a una particular pandilla un viaje hacia Anillaco. Roban un Ford Falcon y se lanzan a recorrer rutas, desiertos, montañas y pueblos atravesados por la crisis con un objetivo tan concreto como improbable: llegar hasta la residencia del entonces expresidente Carlos Menem y matarlo.
La aventura combina road movie, western, coming of age y realismo fantástico. Pero debajo de ese viaje hay también una mirada sobre una generación que creció entre la crisis, la frustración y la sensación de que las promesas de la política habían quedado muy lejos de la vida cotidiana.
Martel ya había definido esa búsqueda en una entrevista con Revista Express, en octubre de 2024, cuando hablaba de su documental “Bad Light” y de sus aspiraciones como cineasta. “Yo no quiero llegar a YouTube o a las plataformas de streaming, quiero llegar a las alfombras rojas”, decía entonces.
Desde aquella conversación, el proyecto siguió avanzando. En marzo de 2025, “Primero tomamos Anillaco” llegó al mercado de coproducción MAFIZ, en el marco del Festival de Málaga. Fue el único proyecto argentino seleccionado entre 37 propuestas iberoamericanas y obtuvo el tercer Premio Cántico Producciones, que incluía la realización de un teaser, música original y trabajos de postproducción.
Aquella instancia también permitió consolidar una alianza internacional que hoy forma parte de la película: Colectivo Rutemberg, de Argentina; Color Haus, de Chile; Filmes Sem Sapato, de Brasil; y Circular Media, de Uruguay.
La historia, además, tiene una raíz local. Cuatro jóvenes actores de Belén -Juanjis Villagra, Joaquín Escotorín, Lucía Torres y Ramiro Pérez Sadlovsky- habían sido seleccionados y preparados para formar parte del proyecto. La película busca así que el territorio no sea solamente un escenario, sino también parte de su identidad.
El proyecto es una versión libre de “El Plan Anillaco”, una obra inédita del escritor y periodista Agustín Fontenla. Durante sus nueve años de desarrollo participó en distintos espacios de industria y laboratorios de Iberoamérica y recibió reconocimientos en festivales y mercados de Argentina, Chile, Guatemala, Colombia y México.
Ahora, con el respaldo del INCAA, el viaje entra en otra etapa. “Primero tomamos Anillaco” ya no es solamente el proyecto de una película que busca financiamiento y productores. Tiene por delante la preproducción y un rodaje previsto en el noroeste argentino.
Y acaso allí esté una de las particularidades de esta historia: una película nacida de una de las mayores crisis de la Argentina, protagonizada por jóvenes que atraviesan un país en ruinas para llegar hasta la residencia de un expresidente, encontró en el norte argentino el territorio donde finalmente cobrar vida.
La alfombra roja que Martel imaginaba en 2024 todavía está adelante. Pero el camino hacia ella ya empezó.