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EL VIAJE DEL HÉROE

Messi y el camino que terminó en la gloria

El ex capitán de la Selección Argentina dio un paso al costado y se convirtió en leyenda del combinado nacional. Una historia con títulos, muchísimos goles y un camino de aprendizaje.

11 de octubre de 2026 - 00:10

Tres hojas. Letra apretada, algunas palabras corregidas y un mensaje escrito de puño y letra. Lionel Messi eligió un manuscrito para ponerle punto final a dos décadas con la Selección Argentina. En tiempos de inteligencia artificial, el capitán albiceleste cerró su historia de la manera más humana posible: con la mano, con la memoria y, como siempre durante su historia albiceleste, con el corazón.

Su historia con Argentina tuvo todos los condimentos de un romance: hubo amor, pero también frustración, alegrías que se hicieron esperar y tristezas que pusieron en duda su futuro, como cuando renunció en 2016 cansado de las derrotas. Pero Messi nunca se rindió, escribió su propia Odisea y coronó una de las carreras más impresionantes de todos los tiempos. Messi eligió siempre a la Selección, incluso en los tiempos más tormentosos.

La primera elección fue hace más de dos décadas y desde entonces renovó sus votos año tras año. El 17 de agosto de 2005, ya campeón del mundo Sub-20, un adolescente de 18 años entró desde el banco contra Hungría para disputar su primer partido con la Selección mayor. Duró apenas unos segundos en cancha antes de ser expulsado. Muchos lo intuían, pero ni los más optimistas hubieran imaginado todo lo que vendría después. Aquel debut duró apenas unos segundos; su historia con Argentina duraría toda una vida.

El adolescente que empezaba a escribir su historia

Mucho antes de convertirse en capitán, campeón del mundo y dueño de casi todos los récords posibles con Argentina, Messi protagonizó su primera gran presentación internacional en 2005 durante el Mundial Sub-20 de la FIFA de Países Bajos. Había comenzado el torneo como suplente, pero terminó convertido en figura absoluta: marcó seis goles, hizo los dos de Argentina en la final ante Nigeria y se marchó con el título, el Balón de Oro y la Bota de Oro. Tenía 18 años y la camiseta argentina ya empezaba a quedar asociada a su zurda.

Un mes y medio después llegó el debut con la Selección Mayor. El 17 de agosto de 2005, ante Hungría en Budapest, José Pekerman lo mandó a la cancha en el segundo tiempo. Messi recibió la pelota, intentó escapar de la marca de Vilmos Vanczák y terminó expulsado apenas 47 segundos después de haber ingresado.

La siguiente estación fue mucho más feliz. En el Mundial de Alemania 2006 hizo su estreno en el torneo más importante del plano internacional. En su debut marcó ante Serbia y Montenegro, fue decisivo en el alargue ante México y vio desde el banco la eliminación por penales ante Alemania. Aquella fue su primera gran frustración, una herida que no cicatrizaría por la final perdida ante Brasil en la Copa América de 2007. En los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 volvería a saborear la gloria: conquistó el oro olímpico junto a Sergio Agüero, Ángel Di María, Javier Mascherano y Juan Román Riquelme. Aquella victoria parecía el prólogo de una historia gloriosa que tardaría en llegar.

Las primeras heridas

En algún momento, ser Lionel Messi dejó de significar solamente ser el futbolista más desequilibrante de Argentina. Se convirtió también en una comparación permanente entre sus rendimientos con el Barcelona y la Selección Argentina.

El Mundial de Sudáfrica 2010 profundizó esa grieta. Argentina había llegado con Diego Maradona como entrenador y Messi como gran estrella, pero Alemania la eliminó con un contundente 4-0 en Cuartos de Final. Un año después, la Copa América disputada en casa terminó también demasiado pronto: Uruguay se impuso por penales en Santa Fe y otra oportunidad se esfumó delante del público argentino.

Con Alejandro Sabella comenzó a construirse una relación diferente. Argentina completó unas grandes Eliminatorias y aterrizó en Brasil 2014 con una posibilidad que el país llevaba 24 años esperando. Messi marcó cuatro goles durante la fase de grupos y fue decisivo en el recorrido que llevó a Argentina hasta el Maracaná. El 13 de julio Alemania ganó 1-0 en la prórroga con el gol de Mario Götze y Argentina fue subcampeona. Messi recibió el Balón de Oro como mejor futbolista del torneo, pero la imagen que quedó fue otra: la del capitán pasando junto a la Copa antes de subir a buscar su premio.

Finales perdidas y un adiós inesperado

Después de Brasil llegaron los años más difíciles. Con Gerardo Martino como entrenador, Argentina alcanzó la final de la Copa América 2015 y volvió a quedar a un paso: Chile se impuso en la definición por penales. Doce meses más tarde, en la Copa América Centenario, los mismos protagonistas se reencontraron en el mismo lugar. Otra final, otra igualdad sin goles y otra tanda de penales: Messi envió su penal por encima del travesaño y Argentina se quedó con las manos vacías otra vez.

Habían sido tres finales consecutivas en tres años. Brasil 2014, Chile 2015 y Estados Unidos 2016. La acumulación de frustraciones terminó por quebrarlo. Después de la última derrota, Messi anunció que su etapa en la Selección había terminado: “Ya está, se terminó para mí la Selección. Son cuatro finales. No es para mí, era lo que más deseaba, creo que ya está. Es lo que siento ahora, es lo que pienso. Es una tristeza grande lo que nos volvió a pasar, me toca errar el penal que era importante para tomar fuerza. Nos tocó perder otra vez en los penales. Creo que ya es una decisión tomada", declaró entonces a la salida del vestuario.

Pero Messi volvería para, sin saberlo, empezar un camino que lo llevaría a la gloria eterna. Pero antes de su consagración, Messi sufriría un último revés. Tras volver y definir la clasificación mundialista en las Eliminatorias ante Ecuador, la travesía en Rusia 2018 terminó otra vez en decepción: Argentina terminó eliminada por Francia en un frenético 4-3 en los Octavos de Final. Después de un par de meses ausente, y mientras se empezaban a establecer los cimientos de la nueva era, Messi se calzó la 10 nuevamente.

La reconstrucción albiceleste: Messi como piedra basal

Lionel Scaloni asumió en 2018 y empezó una renovación profunda. Se fueron apagando algunos nombres que habían acompañado a Messi durante buena parte de su carrera y aparecieron otros que habían crecido viéndolo jugar. Era una camada dispuesta a entregar su alma por el ídolo que inspiró a muchos de ellos a jugar al fútbol: Rodrigo De Paul, Lautaro Martínez, Leandro Paredes y, más tarde, Emiliano Martínez, Cristian Romero, Julián Álvarez, Enzo Fernández y Alexis Mac Allister fueron construyendo un nuevo ecosistema alrededor del capitán.

La Copa América 2019 fue el primer gran ensayo. Argentina sufrió durante el inicio del torneo, encontró mejores sensaciones con el paso de los partidos y quedó eliminada ante Brasil en semifinales. El tercer puesto podía parecer poco para una Selección acostumbrada a pensar en títulos, pero aquel equipo dejó algunas señales de lo que vendría después. Messi era ahora el líder de una generación joven dispuesta a todo por su capitán.

El cambio fue futbolístico, pero también emocional. Durante años había quedado instalada la sensación de que Argentina necesitaba que Messi solucionara cada problema. La nueva Selección empezó a ofrecerle lo contrario: intensidad, solidaridad, personalidad y una estructura que podía sostenerlo incluso cuando él no decidía el partido.

Poco a poco desaparecieron las urgencias. Argentina empezó a acumular partidos sin perder, Scaloni encontró una base estable y Messi pareció recuperar algo que durante muchos años había resultado difícil de encontrar con la camiseta nacional: su propio disfrute.

La consagración definitiva: Messi completa su Odisea

El quiebre llegó en el lugar donde siete años antes había sufrido una de sus derrotas más dolorosas. El 10 de julio de 2021, Argentina enfrentó a Brasil en la final de la Copa América en el Maracaná. Ángel Di María marcó el único gol y, cuando terminó el partido, Messi cayó de rodillas sobre el césped. Sus compañeros corrieron hacia él. Después de casi 15 años de intentos con la Selección Mayor, el capitán había conseguido el título que durante tanto tiempo había perseguido. Argentina, además, terminaba con una sequía de 28 años.

Aquella noche cambió todo. En junio de 2022 llegó otro título, esta vez ante Italia en Wembley por la Finalissima. Argentina ganó 3-0 y llegó al Mundial de Catar 2022 como un equipo consolidado, campeón de América y sostenido por un largo invicto. Incluso el golpe de la derrota contra Arabia Saudita en el debut no quebró su espíritu.

Messi y Argentina llegaron como candidatos a Catar 2022 y cumplieron las expectativas. El 10 marcó contra México cuando Argentina necesitaba reaccionar, volvió a hacerlo ante Australia, Países Bajos y Croacia y llegó a la final contra Francia como el líder de un equipo que había aprendido a sobrevivir a cualquier escenario. En Lusail convirtió dos veces durante el inolvidable 3-3 y también facturó su remate en la definición por penales. Gonzalo Montiel convirtió el último. Messi se arrodilló, miró al cielo y pocos minutos después levantó El Mundial que había perseguido durante toda su vida. Terminó Catar con siete goles, tres asistencias y el Balón de Oro del torneo.

Aquello podría haber sido un final inmejorable, pero Messi mantuvo su vigencia y encaró una nueva era para seguir escribiendo su leyenda. En 2023 superó los 100 goles con Argentina y en 2024 volvió a ganar la Copa América. La final dejó una escena que resumió hasta qué punto había cambiado la historia: lesionado, debió abandonar llorando la final contra Colombia, pero sus compañeros terminaron el trabajo y Argentina volvió a ser campeona.

Con el Mundial 2026 en el horizonte, Messi encaró su sexta participación a los 39 años con un rendimiento que empujaba los límites de lo lógico. Argentina alcanzó su segunda final consecutiva y el capitán extendió hasta 34 su récord de partidos mundialistas. Como si no hubiera pasado el tiempo, Messi le regaló a su país una epopeya tras otra. Ante Inglaterra, rival ante el cual Diego Armando Maradona entronizó su nombre en el olimpo argentino, Messi dejó una actuación memorable para uno de los triunfos más emotivos de su carrera.

En la definición mundialista, España se impuso 1-0 en la prórroga. Messi había llegado al torneo con una última misión colectiva, pero también con una motivación íntima: seguir inventando relatos heroicos para regalarle alegrías a su papá, que finalmente falleció el 8 de agosto.

El final

El 6 de octubre de 2026 Lionel Messi escribió su última página con la Selección Argentina. A 21 años de su debut en la Mayor, el rosarino disputó su último compromiso y cerró su carrera a nivel internacional en una emocionante jornada ante el público albiceleste que lo disfrutó en las últimas décadas.

Como no podía ser de otra manera, marcó un gol y dio dos asistencias en el triunfo de Argentina por 3-0 ante Benín en el Estadio Monumental, en un partido de despedida organizado especialmente para la ocasión. Apenas hubo ojos secos entre los 85.000 espectadores, entre los que se encontraban excompañeros de Messi, su madre Celia, su esposa Antonela y sus hijos Thiago, Mateo y Ciro, cuando “El Último Tango” concluyó con un homenaje cargado de emoción. Ni siquiera el propio protagonista pudo contener las lágrimas.

Una de las carreras internacionales más extraordinarias en la historia del deporte había llegado a su fin. Sin embargo, las actuaciones de Messi con la camiseta celeste y blanca serán veneradas para siempre.

Doctorado Honoris Causa

Messi recibió la medalla y el diploma como Doctor Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires en una ceremonia realizada en el predio de la AFA en Ezeiza, junto a las autoridades de la UBA. "Poder recibir un reconocimiento así es un orgullo para mí, sobre todo poder decir que soy un doctor honorífico”, dijo el crack argentino.

Por su parte, el rector de la UBA, Ricardo Gelpi, expresó que "más allá de sus increíbles logros, Lionel nunca se olvidó de sus orígenes, de su familia, de sus raíces”. “Probablemente por eso, en 2007 creó la Fundación Leo Messi, dedicada a promover el acceso a la salud, la educación y el deporte de niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad, y desde 2010 es Embajador de Buena Voluntad del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). Estos valores, que exceden al deportista, Lionel los convirtió en una forma de llevar adelante su propia carrera", contó.

"A través del fútbol, expresión de la cultura popular y de nuestra identidad nacional y social, Messi logró trascender el ámbito deportivo y proyectar a nuestro país en el ámbito internacional, convirtiéndose en una de las figuras y de las trayectorias más destacadas y significativas de nuestra historia nacional, mérito excepcional que esta Universidad quiere reconocer”, explicó.

Socio Honorario

Antes de su despedida de la Selección, Messi mantuvo un encuentro con Stefano Di Carlo, presidente de River Plate, quien le obsequió la camiseta especial por los 125 años con el emblemático número 10 y su apellido, un carnet de socio y una placa conmemorativa en la cual se lo reconoce como Socio Honorario de la Institución.

Fuentes: FIFA, AFA

Títulos

1. Mundial Sub 20 (2005)

2. Medalla de Oro de los Juegos Olímpicos (2008)

3. Copa América (2021)

4. Finalissima (2022)

5. Mundial de Qatar (2022)

6. Copa América (2024)

Récords en la Selección Argentina

1. Más partidos disputados (208)

2. Más goles anotados (126)

3. Más asistencias repartidas (69)

4. Participaciones en goles (195)

5. Más victorias (135)

6. Más participaciones en Mundiales (6)

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