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MASONERÍA EN CATAMARCA

La lápida sepulcral

23 de agosto de 2026 - 00:05

En diciembre de 1908 la primera logia masónica de Catamarca “General Mitre N°118” realizó un pedido formal de personería jurídica, para poder constituirse como asociación civil, y el Gobernador de Emilio Molina les negó tal posibilidad legal. Esta logia había sido fundada en el año 1906 y uno de sus precursores fue el periodista Antonio Argerich. En 1908 el sastre Ramón Rivera presidia la logia cuando vio frustrados los deseos de los masones locales para constituirse como asociación civil en Catamarca.

La sociedad catamarqueña se vio sorprendida por la existencia de un espacio de pensamiento progresista, como lo era una logia masónica y la Iglesia Católica local como el sector del Partido Conservador manifestaron opiniones y comentarios al respecto, que cuestionaban a esta organización.

En una nota en el periódico catamarqueño “El Debate”, de fecha martes 8 de diciembre de 1908, en plena celebración de la Inmaculada Concepción, apareció una singular publicación bajo el título: “Una lápida sepulcral, curiosa inscripción”. El texto, contenido en una de las columnas, del periódico agrega “Hemos recibido por el correo urbano esta esquelita que nos pone en aprietos” con fecha del 6 de diciembre de 1908 y trascribe el mensaje del lector:

“Los periodistas tienen la obligación de saber todo; Ud. gentil periodista no se negará a ilustrarme.

Y a continuación narra el hecho particular esta persona había vivido: “El caso es el siguiente: Viajo continuamente a la Quebrada, rumbo a la Chacarita o Estancita; en la cámara para la distribución del agua, entre el canal y una cañería, se ve en la cubierta, una especie de lápida con la siguiente inscripción:

Octubre de 1908

José M. Llovera

M.•. 3 .•.

Marco Bau

José Miloscvich

Y a continuación la carta continua: “La curiosidad, aunque no soy mujer, me tienen fuera de quicio.

Hágame el bien señor director de decirme que es lo que cubre esa lápida que parece losa sepulcral y qué es lo que significa la inscripción”. Finaliza el texto con un seudónimo “Un Curioso”. El texto incluye una peculiaridad tipográfica: tres puntos en triángulo al final de algunas palabras, un recurso a veces utilizado en textos masónicos para indicar abreviaturas, lo que implicaba un vínculo con la masonería.

Después el diario responde de manera jocosa a la inquietud: “Tenemos ganas de contestar al curioso con las palabras del italiano del cuento.

¡Sará Tontera!

¡Sará cosa de masones!

¡Sará moda!

Pero no, - nosotros también hemos entrado en curiosidad y en la fecha nos dirigimos al señor ingeniero Berrino solicitando se sirva darnos algún informe sobre la lápida misteriosa.

Lo que más nos llama la atención es aquello de

M.•. 3 .•.

¿Estará en Catamarca Sherlock Holmes?

Curioso no perderá nada en esperar hasta el próximo número”

En los ejemplares posteriores a la mencionada publicación aparece en una de las columnas del diario El Debate el título “M.•. 3 .•.” y mencionan que una persona que firma Ex 33 .•., que semantiene en anonimato, la que al respecto reprocha al medio periodístico:

“Señor director de El Debate. Parece ser que nada ha averiguado Usted sobre el significado de la lápida sepulcral situada sobre la cámara distribuidora de agua y cuya inscripción M.•. 3 .•. tanto le intrigó: Yo he descubierto algo y quizá algo pueda servirle.

El rito de la asociación Compañeros del Silencio, que es una desmembración del carbonismo italiano, exige que cuando algún afiliado haya sido condenado a pena de muerte por faltar al juramento, a 13 pasos de su sepultura se coloque una lápida funeraria que lleve esa inscripción M.•. 3 .•.”

Esta persona que firmó como Ex 33 .•. supuestamente la misma que había denunciado por primera vez esa supuesta lápida, en cercanías al actual destacamento policial de caminera en inmediaciones del puente de la Quebrada sobre el río El Tala, donde estaba la toma de agua para la distribución a la ciudad, argumentó que ese objeto tenía relación con una sociedad secreta afincada en Catamarca, donde una persona había sido ajusticiada y estaba enterrada por faltar a las normativas de esa sociedad.

Cabe consignar que, la crónica aparece en el momento de mayor tensión por la aparición del petitorio de la personería jurídica de la Logia Mitre, que también se dirimió en los medios locales.

La persona que firmaba con M.•. 3 .•. continuó su relato con la explicación de las siglas que aparecieron en la lápida, “significa muerto elevado a la tercera potencia, es decir, muerto para la vida, muerto para los hermanos del silencio, muerto para el Gran Arquitecto, para el Supremo Albañil. Daba a entender que esa losa funeraria hallada en cercanías del viejo Camino del Viscotal hoy avenida Enrique Ocampo estaba “cubierta de un manto” de misterio y esoterismo y que de alguna manera los miembros de la masonería habrían castigado a uno de sus miembros de la peor manera, ante una supuesta falta disciplinaria.

Realmente era un artículo atípico para la época, para el común de las noticias o informaciones locales habituales. La opinión de ese lector continuaba con una ampliación al extraordinario hallazgo y argumentaba: “Cualquier aficionado a Huacas (lugar, objeto o ser con carácter sagrado en la cultura de los pueblos andinos) si colocado sobre la lápida en momentos de salir el sol, cuenta en la dirección de su sombra 13 pasos, cava una profundidad de 13 pies, encontrará seguramente un cadáver y el importe de las cuotas que el traidor dio en vida a los compañeros del silencio.” Concluye el misterioso texto con “le saluda Ex 33 .•.” A continuación de esa firma continua el escrito en aquel diario con un subtítulo “Nota Bene” (nótese bien) en donde se expone de manera burlesca y con la mismo estilo y ánimo. “Solo el 13 de enero próximo puede hacerse la operación indicada. Si el día está nublado, el buscador de huacas queda frito. Tiene que esperar 13 años justos”

La publicación guarda una relación con los acontecimientos que se estaban sucediendo en los días anteriores con la aparición del pedido de personería jurídica de la logia Mitre, y la intención de sectores dogmáticos catamarqueños que pretenden instalar un ambiente de temor e incertidumbre a todo lo relacionado a la masonería, y busca promover los prejuicios sociales de la época. El diario “El Debate” apoyaba las iniciativas y la obra política de Emilio Molina, gobernador de Catamarca y fue quien decretó “no hacer lugar” a la petición de personería jurídica de la logia General Mitre N°118 en diciembre de 1908.

La lapida en cuestión nunca se la encontró.

Texto y Foto: Colaboración de Prof. Carlos Carabajal y Lic. Daniel Nieva

Del Libro “Masones y masonería en Catamarca”

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