ver más
GUSTAVO BERGESIO

Docente en las aulas y en los tribunales

Con más de 25 años de carrera como profesor de Derecho Penal, pares y exalumnos, hoy colegas y litigantes, expresan su cariño, admiración y respeto.

7 de junio de 2026 - 00:05

Hay docentes que dejan huellas en la vida de sus estudiantes y Gustavo Bergesio es uno de ellos. Este 5 de junio cumplió un nuevo año, y la ocasión invita a repasar su trayectoria. Durante más de dos décadas fue fiscal en la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Segunda Nominación y también cuenta con casi 30 años como docente en la Cátedra de Derecho Penal II de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Catamarca. Aunque está próximo a acogerse al beneficio de la jubilación, Bergesio sigue dejando su sello en las aulas.

Es uno de los docentes que continúa haciendo historia. Formó a varios penalistas que actualmente se desempeñan tanto en el Poder Judicial como en el foro. Sus exestudiantes se hayan dedicado o no al Derecho Penal, coinciden en destacar una virtud: su compromiso y dedicación para con la docencia.

Luis Guillamondegui, camarista del mismo Tribunal donde Bergesio fue fiscal, también es compañero de Cátedra en la UNCa, junto con los profesores Rodrigo Morabito y Fabricio Gershani Quesada. Recordó que Bergesio se sumó esta Cátedra en 1998 –Guillamondegui se sumó en 1999-. Luego, se sumaron el recordado fiscal de Cámara Ruben –sí, sin tilde- Carrizo y el fiscal de Cámara Alejandro Dalla Lasta. “Aunque pareciera que llegó el momento de que mi entrañable amigo se aleje de los claustros de nuestra querida Facultad de Derecho, no creo que ello suceda tan sencillamente mediante una ‘fría’ disposición administrativa. ‘El profe’ Gustavo, ‘tallarín de ley’, seguirá siempre presente desde su inconfundible impronta, consejo y acompañamiento, simplemente porque es de aquellos hombres ‘imprescindibles’, que supo destacar el poeta”, expresó su compañero de filas.

Entre sus alumnos, se destaca Jonathan Felsztyna, actual fiscal de Instrucción. En 2005 fue alumno de Bergesio y descubrió una pasión: el Derecho Penal. “El profe Bergesio con su humor cordobés y porte germánico se las ingeniaba para captar nuestro interés en plena siesta catamarqueña. Cada jueves a las 16, sabíamos que íbamos a aprender Derecho Penal. También nos llevábamos una lección que superaba lo académico. No solamente nos pasaba contenidos curriculares, sino que además nos enseñaba a hacer nuestro trabajo con pasión, compromiso y dedicación.

Esas sensaciones encontradas fueron las que me llevaron un 13 de agosto de 2008, cuando ingresé al Poder Judicial como pasante, a elegir el fuero penal”, contó. Felsztyna remarcó que varios colegas de su generación hoy son litigantes destacados del foro y profesionales que ocupan sitiales en Fiscalías, Defensorías, Juzgados, entre otros espacios. “Evidencia que una estirpe de “bergesistas” que transitaron el aula hace más de 20 años. No podemos permanecer indiferentes al merecido jubileo y justo homenaje, ¡no despedida! de alguien que marcó una época en los claustros y tribunales, demostrando la vigencia de una frase que dice ‘el que sueña solo, solo sueña, el que sueña con otros hace la historia’”, expresó.

En la contraparte, quienes se dedican a la defensa también destacan la formación que recibieron de Bergesio. Florencia González Pinto fue su alumna y actualmente ejerce como defensora Penal Oficial. No solo recordó su paso por el aula sino también el hecho de haber compartido audiencias, él como fiscal y ella, como defensora.

Valeria Olmedo actualmente cumple funciones en la Sala Penal de la Corte de Justicia pero, en su carrera judicial, tuvo un paso muy importante como defensora oficial en el Fuero Penal. También fue su alumna. “Bergesio siempre contagió su pasión por el derecho penal, además de saber compartir su conocimiento jurídico y sus experiencias prácticas. Después, a la hora de litigar desde 2020 al 2024, puedo dar fe de que fue el fiscal más firme e inquebrantable que me tocó enfrentar, siempre en búsqueda de la justicia del caso y el respeto irrestricto a la parte que representaba. De manera tal, que una salida alternativa, era excepcional, porque la rechazaba si él sentía que de esa manera no se daba cabal respuesta a la víctima y al interés público que representaba. En definitiva, una persona justa, comprometida, dedicada y honesta, ejemplo de profesor, de funcionario judicial y de persona.

El camarista Silvio Martoccia fue otro de sus estudiantes que tuvo el privilegio de ser colega en el Tribunal. “Fue un verdadero profesor, de aquellos que enseñan con pasión, con convicción y con una generosidad intelectual poco frecuente. Su magisterio trascendía las aulas, enseñaba en cada conversación, en cada consejo, en cada intervención profesional y en cada acto de su función judicial. Tuve además el honor de reencontrarme con él en la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Segunda Nominación, ya no como alumno, sino como colega. Recuerdo especialmente que, en agosto de 2021, compartimos mi primer juicio oral como juez. Aquel momento tuvo para mí un significado muy especial, porque una vez más encontré en él al profesor de siempre, dispuesto a enseñar con paciencia, generosidad y absoluta ausencia de mezquindades profesionales. Hay docentes que transmiten conocimientos; hay maestros que dejan huellas. Huellas que permanecen en el tiempo, que orientan nuestros pasos y que nos inspiran diariamente a ser mejores profesionales y mejores personas, usted sin dudas es uno de ellos”, expresó.

En los colegas que no ejercieron el Derecho Penal, Bergesio también dejó su impronta. “Dejó huellas indelebles en una etapa crucial de nuestra formación académica como abogados y que, en lo personal, despertó un especial interés por esta rama del derecho. Todos los que hemos tenido la dicha de tenerlo como docente podemos dar fe de su excelencia académica, generosidad para compartir sus vastos conocimientos y su permanente disposición al diálogo. Sus enseñanzas, que hoy en el camino profesional cobran otra relevancia, marcaron el camino de lo que es ejercer el Derecho Penal con vocación e integridad”, comentó Leandro Luna, de la clase 2016.

Todas las voces expresan admiración. A la vez, dan las gracias por su dedicación y compromiso.

Nota y Fotos: Colaboración entre colegas y amigos

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar