De Juan Pablo II a León XIV: los viajes papales que marcaron la historia argentina

8 de noviembre de 2026 - 00:00

En 1982, Juan Pablo II llegó al país en medio de la Guerra de Malvinas. Cinco años después regresó, en plena democracia, para una gira que recorrió buena parte del territorio nacional. Ahora, 39 años después, León XIV volverá a poner a la Argentina en la agenda del Vaticano.

La Argentina se prepara para recibir nuevamente a un Papa. Entre el 8 y el 11 de noviembre, León XIV realizará una visita apostólica que marcará el regreso de un Sumo Pontífice al país después de casi cuatro décadas. La última vez había sido en abril de 1987, cuando Juan Pablo II llegó por segunda vez a una Argentina que intentaba consolidar su democracia.

Desde entonces, ningún otro Papa pisó suelo argentino. Ni Benedicto XVI ni Francisco, el primer pontífice nacido en el continente americano y en la propia Argentina, realizaron una visita oficial a nuestro país. La paradoja es que ahora será un Papa estadounidense, con una extensa trayectoria pastoral en Perú, quien protagonizará ese regreso.

La historia de las visitas papales a la Argentina tiene, sin embargo, un antecedente que excede lo estrictamente religioso. La primera ocurrió en junio de 1982, cuando el país atravesaba los últimos días de la Guerra de Malvinas y estaba gobernado por la dictadura militar encabezada por Leopoldo Fortunato Galtieri.

Una visita en medio de la guerra

Juan Pablo II llegó a la Argentina el 11 de junio de 1982, directamente desde Roma. El viaje había sido organizado a contrarreloj y tenía un propósito diplomático y pastoral: equilibrar el impacto de su reciente visita al Reino Unido, donde había estado entre el 28 de mayo y el 2 de junio, en pleno conflicto bélico con la Argentina.

La posibilidad de que su presencia en territorio británico fuera interpretada como un respaldo al gobierno de Margaret Thatcher había generado preocupación. Por eso, el Vaticano decidió sumar una visita a la Argentina para dejar en claro que el mensaje del Papa no estaba alineado con ninguno de los dos países, sino con la búsqueda de la paz.

El pontífice polaco, cuyo nombre de nacimiento era Karol Wojtyla, permaneció unas 31 horas en el país. Lo recibió una intensa lluvia y lo esperaba una agenda que incluyó encuentros con las autoridades de la Junta Militar, celebraciones religiosas y una movilización popular multitudinaria.

En Buenos Aires se reunió con Galtieri y los otros dos integrantes de la Junta, el almirante Jorge Anaya y el brigadier Basilio Lami Dozo. También recorrió la Avenida de Mayo a bordo de un vehículo especialmente acondicionado como Papamóvil. Se trataba de un Ford F-350 que originalmente había pertenecido al Automóvil Club Argentino y que fue adaptado con un habitáculo protegido por cristales antibalas.

La seguridad no era un detalle menor. Un año antes, en mayo de 1981, Juan Pablo II había sobrevivido a un atentado en la Plaza de San Pedro, cuando el ciudadano turco Ali Agca le disparó cuatro veces.

Uno de los momentos centrales de aquella visita fue la celebración en la Basílica de Luján. Se estima que alrededor de 700.000 personas llegaron hasta la ciudad bonaerense para participar de la misa. La convocatoria reunió a fieles de distintos puntos del país y también de naciones vecinas.

En su homilía, el Papa explicó el sentido de su presencia: quería expresar su cercanía con un pueblo que atravesaba un momento doloroso. Su mensaje estuvo atravesado por un pedido de paz y por el recuerdo de las víctimas de ambos bandos, además de las familias que habían perdido a sus seres queridos.

Al día siguiente, antes de partir, volvió a encontrarse con una multitud en el Monumento de los Españoles. Cerca de dos millones de personas, según las estimaciones de la época, se congregaron para escucharlo. «¡Hasta pronto, Argentina!», fue su despedida.

Mientras tanto, en las islas, la guerra transitaba sus últimas horas. La batalla de Monte Longdon había dejado uno de los mayores saldos de víctimas del conflicto y apenas faltaban dos días para la rendición argentina.

El regreso en democracia

La segunda visita de Juan Pablo II comenzó el 6 de abril de 1987. El escenario político era completamente diferente. La dictadura había terminado en diciembre de 1983 y Raúl Alfonsín conducía el gobierno democrático, aunque el país todavía atravesaba tensiones institucionales que quedarían expuestas pocos días después, con el levantamiento carapintada de Semana Santa.

El Papa llegó a Aeroparque y fue recibido por Alfonsín. Luego se trasladó a la Casa Rosada, donde mantuvo una reunión privada con el presidente y saludó a los miles de argentinos que se habían acercado a Plaza de Mayo.

Esta vez, su estadía se extendió durante seis días y el recorrido tuvo una dimensión federal mucho mayor. Juan Pablo II visitó Bahía Blanca, Tucumán, Corrientes, Mendoza, Viedma, Salta, Paraná y Rosario, además de Buenos Aires y Córdoba.

La agenda combinó celebraciones religiosas multitudinarias con encuentros de distintos sectores de la sociedad. Se reunió con trabajadores y sindicalistas, empresarios, representantes de los pueblos originarios y referentes de otras confesiones religiosas.

Uno de los acontecimientos más importantes fue la celebración del Domingo de Ramos, el 12 de abril, en un escenario montado sobre la avenida 9 de Julio. La multitud ocupó buena parte de la avenida y se extendió hasta sus calles aledañas. Se estima que alrededor de un millón de personas participaron de aquel encuentro.

La gira también estuvo atravesada por debates sociales y políticos de la época. En Córdoba, mientras el país discutía la Ley de Divorcio, Juan Pablo II expresó su preocupación por lo que consideraba signos de degradación de los valores del matrimonio y la familia.

En aquella visita recibió distintos homenajes, entre ellos un rosario confeccionado con plata y rodocrosita, la piedra nacional argentina, que le obsequió Alfonsín. También tuvo tiempo para el humor: ante una multitud cordobesa que coreaba su nombre durante la madrugada, pidió que lo dejaran dormir algunas horas.

Antes de regresar a Roma, solicitó sobrevolar Luján para volver a contemplar la basílica que había visitado cinco años antes. “¡Hasta siempre!”, dijo al despedirse. Aquella frase terminaría teniendo un significado especial: sería la última vez que un Papa visitaría la Argentina durante casi cuatro décadas.

El recorrido de León XIV

Del 8 al 11 de noviembre de 2026, León XIV protagonizará la tercera visita papal a la Argentina. Su llegada pondrá fin a una ausencia de 39 años y tendrá como escenarios Buenos Aires, Claypole, Córdoba y Luján.

El recorrido comenzará en Aeroparque Jorge Newbery, desde donde se trasladará a la Casa Rosada para la ceremonia de bienvenida y el encuentro con el presidente Javier Milei. También participará de una actividad en el Palacio Libertad, con autoridades, representantes de la sociedad civil y el cuerpo diplomático.

A diferencia de la gira de Juan Pablo II en 1987, el itinerario tendrá una extensión territorial más acotada. Buenos Aires concentrará buena parte de las actividades, mientras que Córdoba será la única provincia del interior incluida en el recorrido.

Sin embargo, la agenda incorpora espacios que muestran otra dimensión de la visita. En Claypole, León XIV conocerá el Pequeño Cottolengo Don Orione, una institución dedicada a la atención de personas con discapacidad. También tendrá un encuentro con representantes del mundo del trabajo en la Universidad Católica Argentina y visitará el Complejo Penitenciario Federal de Buenos Aires.

En Córdoba celebrará una misa en la explanada de la Escuela de Aviación Militar y mantendrá un encuentro con representantes de la Iglesia. De regreso en Buenos Aires, participará de una vigilia con jóvenes en el Monumento de los Españoles.

El cierre será en Luján, donde celebrará una misa en la plaza de la Basílica de Nuestra Señora de Luján antes de partir rumbo a Lima, Perú.

Lugares en común

Más allá de las diferencias entre los contextos políticos y las agendas, hay escenarios que vuelven a aparecer en las visitas papales.

La Casa Rosada será nuevamente un punto de encuentro entre el jefe de la Iglesia Católica y el presidente argentino. En 1982, Juan Pablo II se reunió con la Junta Militar; en 1987, con Alfonsín; ahora será el turno de Javier Milei.

El Monumento de los Españoles también recuperará su protagonismo. Allí Juan Pablo II reunió a una multitud en 1982, mientras que León XIV celebrará una misa y protagonizará una vigilia con jóvenes.

Luján, por su parte, volverá a ser uno de los destinos centrales. La ciudad que recibió a cientos de miles de personas durante la visita de 1982 será ahora el escenario de la despedida del pontífice.

Hay, además, una diferencia significativa. Mientras Juan Pablo II recorrió distintas regiones del país en su segunda visita, León XIV tendrá una agenda concentrada en el área metropolitana y Córdoba. No habrá escalas en el Noroeste, la Patagonia ni Cuyo, como sí ocurrió en 1987.

También cambia el perfil de algunos encuentros. La agenda de noviembre incorpora de manera explícita a trabajadores, jóvenes, personas privadas de la libertad y sectores en situación de vulnerabilidad.

Tres visitas separadas por 44 años, con protagonistas y circunstancias diferentes. Una primera llegada atravesada por la guerra, un regreso en democracia y una nueva visita en un país que vuelve a recibir a un pontífice. La historia argentina y la del Vaticano volverán a encontrarse en noviembre, esta vez con León XIV como protagonista.

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