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El asesor negado en Argentina y Bolivia

Reuniones, viajes, eventos de la derecha y hasta páginas web: más señales conectan a Cerimedo con Milei y Paz

El consultor registró en 2021 el dominio de la organización de derecha CPAC para Argentina, tres años antes de que el evento existiera. Estuvo en las sombras en la primera edición de 2024, que cerró el libertario.

30 de agosto de 2026 - 10:41

En septiembre de 2021 se hizo en San Pablo la primera CPAC de Brasil, la primera edición sudamericana de la Conferencia de Acción Política Conservadora que desde 1974 organiza la derecha estadounidense. Un mes después, el 3 de octubre de 2021, Fernando Cerimedo registró el dominio cpacargentina.com a su nombre, con el correo de su agencia Numen Publicidad y servidores de la empresa de hosting DonWeb, según un historial de registro de dominios consultado por este diario. El registro se actualizó en octubre de 2023 sin cambiar de titular. Cerimedo llegó, así, casi tres años antes que nadie a reservar la marca de la CPAC para la Argentina.

La primera CPAC Argentina recién se concretó el 4 de diciembre de 2024, en el hotel Hilton de Puerto Madero, con Soledad Cedro como CEO del evento y un cronograma que incluyó a Lara Trump, Santiago Abascal, Ben Shapiro, Kari Lake, Javier Negre, Agustín Romo, el Gordo Dan, los entonces ministros Patricia Bullrich y Luis Caputo, Eduardo Bolsonaro —hijo del expresidente Jair y hermano del actual Flávio— y, para el cierre, Javier Milei. Cerimedo no apareció en ese cronograma oficial, pero se lo vio en los pasillos del hotel e incluso entró en contacto con la prensa. No iba a la Casa Rosada desde junio de ese 2024 —su último anfitrión fue Santiago Caputo—, pero mantenía sus hilos con el poder libertario.

En ese hubo un reconocimiento público que no incluyó a Cerimedo pero sí a otro nombre que se resignificaría con el tiempo. “En nombre de todo el equipo de CPAC Argentina, encabezado por Leonardo Scatturice, estamos sumamente agradecidos de que se sumen a esta causa”, dijo Cedro desde el escenario del Hilton, como en su momento reconstruyó Pedro Lacour en este diario. Scatturice, el exagente de inteligencia devenido empresario de Flybondi y OCA, ligado a Santiago Caputo en temas de SIDE, con un pie en Miami, empezaba a llamar la atención —al menos en nombre—.

Que Milei encabezara el cierre de un evento que Cerimedo llevaba tres años construyendo, aun sin figurar en el programa, tensiona la fecha de ruptura que el propio Presidente fijó días atrás públicamente: “Era alguien que no forma parte del espacio y que no tiene vínculo con nosotros de ningún tipo desde 2023”, bajó línea el mandatario esta semana. Pero habría otros metros cuadrados compartidos entre Cerimedo y Milei.

Del 2024 en la Argentina, Cerimedo recaló en Bolivia en 2025. Allí primero asesoró a un precandidato liberal y luego se conectó con la campaña de Rodrigo Paz a través de su hija, Catalina, alumna de su academia de marketing digital, Numen. Ya con Paz en el gobierno, se convirtió de facto en su asesor de comunicación y estrategia política, con el mismo patrón que había ensayado en Buenos Aires: bajo perfil formal, alta injerencia real. Y, otra vez, el mismo libreto se repitió puertas afuera: en al menos dos actos internacionales de los últimos diez meses, Cerimedo volvió a compartir escenario con Milei sin que trascendiera, esta vez tampoco, un saludo entre ambos.

La primera coincidencia fue en la asunción de Paz, el 8 de noviembre de 2025 en La Paz, donde el presidente argentino participó como uno de los mandatarios invitados y Cerimedo fue fotografiado, en una imagen que se viralizó, junto al rey Felipe VI de España. Según una fuente gubernamental que estuvo junto al libertario, tampoco ese día hubo un saludo o un cruce directo entre Milei y Cerimedo, pese a compartir el mismo ámbito.“La estadía en La Paz fueron dos horas y nunca hubo un trato con esta persona”, recogió elDiarioAR de un funcionario que acompañó permanentemente a la delegación argentina. A fines del año pasado, el vínculo Cerimedo-Milei ya habría estado roto por el escándalo de los audios de Diego Spagnuolo.

La segunda fue el 7 de marzo de este año, en Doral, cuando Donald Trump lanzó junto a Milei, Paz y otros diez mandatarios el “Escudo de las Américas”, su alianza regional contra el narcotráfico. Una fotografía difundida por el Departamento de Estado norteamericano en su cuenta de Flickr muestra a Cerimedo sentado en la reunión bilateral entre el secretario de Estado Marco Rubio y la delegación boliviana. La escena tensiona otra vez la versión de que Cerimedo “solo trabajó en la campaña”: para marzo, con el gobierno de Paz en marcha desde hacía cuatro meses, seguía integrando comitivas oficiales en encuentros con la diplomacia estadounidense.

Cerimedo dentro del gobierno de Paz

El 28 de enero pasado Paz abrió el Foro Económico de la CAF en Panamá, junto a otros siete jefes de Estado de la región. Cerimedo también aparece fotografiado entre la comitiva presidencial en al menos un registro de ese viaje. Ese viaje es, además, el origen del hilo del supuesto financiamiento del asesor dentro del gobierno boliviano: Bibi Urquidi, esposa de Paz, dijo en abril al medio boliviano El Deber que, durante el viaje a Panamá, la CAF había ofrecido una línea de financiamiento para una consultoría destinada a la reestructuración del Despacho de Gestión Social.

Según fuentes a las que accedió elDiarioAR, la Presidencia le pidió al organismo “armar un contrato de consultoría” para el propio Cerimedo, que nunca llegó a firmarse: la CAF negó públicamente cualquier vínculo contractual con él, y su defensa llegó a sostener que el efectivo hallado en los allanamientos de agosto era un “préstamo para instalarse” mientras se cerraba ese acuerdo.

Una fuente de la CAF consultada para esta nota matiza ese cuadro. Dijo que había varias líneas de financiamiento en danza para el gobierno de Paz, en el marco del Marco de Financiamiento para el Desarrollo de Bolivia 2025-2030 que la propia CAF presentó en La Paz en diciembre pasado ante el Ministerio de Planificación del Desarrollo: un paquete de US$3.100 millones distribuido en cuatro pilares —estabilidad macroeconómica, integración y competitividad, inclusión y desarrollo social, y sostenibilidad ambiental— que la entidad se comprometió a readaptar a los siete ejes estratégicos del gobierno de Paz.

Es dentro del tercer pilar, el de inclusión y desarrollo social, donde podría haber existido un programa de asistencia social que iba a liderar la propia Urquidi; la CAF, además, ya le había otorgado a Bolivia un préstamo de liquidez de US$550 millones meses antes. La presencia de Cerimedo en Panamá, agregó la fuente, se debió a que integraba la delegación oficial gestionada por la Cancillería panameña, no a una invitación de la CAF.

Señaló además que Jaime Paz Pereira, hermano menor del presidente y radicado en Perú, pudo haber mantenido conversaciones de otro nivel sobre esas líneas de crédito —“lo que no implica necesariamente favoritismo”, planteó— y que un contrato por debajo de US$75 millones podía gestionarse sin pasar por instancias superiores. En noviembre, al asumir su hermano, Jaime Paz Pereira había dicho públicamente que lo acompañaría “desde afuera” del gobierno, sin un cargo formal.

Esa consultoría que nunca se firmó terminó cruzándose, en agosto, con una causa judicial que no tiene nada que ver con la CAF. En el allanamiento de la policía boliviana tras el intento de asesinato de Nadia Beller, expareja de Cerimedo, se secuestraron tarjetas personales que lo identificaban como “Asesor Principal del Presidente”, con casilla de correo de la propia Presidencia. Esa causa —enriquecimiento ilícito— fue la que finalmente obligó a Cerimedo a poner por escrito, bajo juramento, lo que hasta entonces solo había circulado como fotos y versiones cruzadas.

Lo que declaró Cerimedo

En el cuestionario de 229 preguntas que le tomó la fiscalía esta semana, ante la pregunta de quién era su principal contacto dentro del entorno de Rodrigo Paz, Cerimedo respondió, sin rodeos, “el presidente Rodrigo Paz”. Admitió haber “ayudado en consejos de comunicaciones digitales” en ambas vueltas electorales, sin contrato escrito y sin que ninguna empresa financiara ese trabajo. También declaró ingresos de “cerca de un millón de dólares” mensuales durante 2025 y un monto “similar” en 2026, provenientes en su totalidad de actividades fuera de Bolivia: Numen Group Inc, la sociedad que constituyó en Estados Unidos en 2021 y de la que es socio único; la agencia de publicidad Numen en Argentina, con 35 empleados, dos sucursales y una docena de clientes, donde es socio junto a su esposa; la Academia Numen, que dicta cursos de tecnología; y una productora audiovisual con facturación propia.

Dijo no tener empresas, cuentas bancarias ni bienes a nombre de terceros en Bolivia, y que sus viajes al país —de los que no recordó fechas ni motivos iniciales— los financió siempre él mismo, “porque quería instalarme acá” para desarrollar “un proyecto de comunicación de marketing”.

Pero apenas la Fiscalía avanzó sobre el gobierno, la respuesta cambió de registro: a la pregunta de qué función comenzó a desempeñar tras el triunfo electoral, contestó “ninguna”, y a partir de ahí encadenó más de 150 negativas a responder —“no tiene que ver con el caso” o “no tiene nada que ver con el caso”— frente a preguntas puntuales sobre si tenía oficina en la Casa Grande del Pueblo, si participaba de reuniones de gabinete, si redactaba o modificaba discursos y mensajes presidenciales, si manejaba contraseñas de las redes sociales oficiales, si daba instrucciones a ministros o si intervino en decretos, licitaciones o contratos estatales. En el único tramo en que se lo menciona con nombre y apellido a otro funcionario, admitió conocer a Mónica Ximena Galarza Lora, directora general de Comunicación Estratégica del gobierno de Paz, pero se negó a explicar desde cuándo, con qué frecuencia o qué instrucciones cruzaban.

El tramo final del cuestionario, titulado explícitamente “Contradicción con la versión presidencial”, confrontó a Cerimedo con las propias palabras de Paz: la Fiscalía le recordó que el Presidente había dicho públicamente, el 26 de agosto, que Cerimedo “nunca tuvo autorización para representar a la Presidencia, al Gobierno o a su familia” y que “nunca existió una relación laboral directa” con él, y le preguntó si estaba de acuerdo con esa versión, cuál era entonces su función real y quién lo autorizaba a ingresar a reuniones de alto nivel. A cada una de esas preguntas, Cerimedo respondió lo mismo: “No tiene nada que ver con el caso”. Cerró su declaración calificando todo el proceso como “un intento de golpe de Estado para desestabilizar el Gobierno de Rodrigo Paz” que “violenta todos los derechos y tratados internacionales”, y dijo reservarse acciones legales en Bolivia y ante tribunales internacionales.

El paralelismo, a esta altura, es difícil de ignorar. En Buenos Aires, Milei sostiene que no hay vínculo “de ningún tipo” desde 2023, aunque cerró en persona el evento que Cerimedo pasó tres años construyendo en las sombras. En La Paz, Paz sostiene que nunca hubo autorización ni relación laboral, aunque el propio Cerimedo admite bajo juramento que el Presidente era su “principal contacto” y se refugia en el silencio apenas le preguntan por qué.

Fuente: elDiarioAR

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