El pasado jueves 20 de octubre se realizó un conversatorio del Movimiento Nacional Somos Barrios de Pie de Catamarca con el título de “Organizaciones de la sociedad civil en los procesos políticos", del que tuve la responsabilidad de presentar, abriendo las intervenciones de otrxs compañerxs. Comparto en este artículo el contenido central de mi presentación. Estamos inmersos en un sistema político: un sistema de poderes ejercido a partir de los vínculos entre las personas, con el fin de orientar las acciones de la comunidad. Poder y Comunicación son las claves centrales de la Política. Es imposible no comunicar. Es imposible vivir aislados: resolvemos las necesidades en alguna forma de comunidad. TODXS SOMOS POLÍTICOS.
Las organizaciones de la sociedad civil en los procesos políticos
Todo sistema social lleva implícito una determinada ética. La que proponemos desde los intereses de las mayorías populares (y que nosotros llamamos "Buena Política") es la Ética de la Ternura (como ética de la reproducción ampliada de la vida). Según esta Ética, la Buena Política será el ejercicio del poder en pos del servicio al Pueblo, o del Bien Común, o del "Buen Vivir" como horizonte común de sentidos.
La que mueve a las minorías oligárquicas es la Ética de la crueldad, la de servirse del pueblo, la de la especulación del mercado total (todo se vende, todo se compra).
En este momento histórico de la humanidad, nadie puede escapar del sistema de vida que llamamos "capitalismo". Este sistema es un "sistema del partir", del romper lo que es común a todxs, para la apropiación privada de los frutos valiosos y la socialización de las pérdidas y el daño. Decía mi abuelo andaluz: "El que parte, reparte, y si al partir tienen arte, se queda para él con la mejor parte".En el Capitalismo, y en un proceso que ya lleva 500 años, "la Economía" se supone escindida de "lo Social": hoy se presenta como un mecanismo automático; "la Política" se supone escindida del "Trabajo Humano": el trabajo pasa a ser una mercancía que se negocia individualmente. El “dinero” pasa a ser una representación del valor abstracto del trabajo y la naturaleza. Como consecuencia de esto, "la Política", también mercantilizada, se supone como cosa de "los políticos": no existiría otro poder más que el de los que gobiernan los tres poderes del Estado, todo lo demás se presenta como resultado del mecanismo de precios, es decir, de la ley pretendida como “natural” de la oferta y la demanda.
Esta falacia histórica no es más que el resultado de procesos de lo que algunos llaman “El Juego Social”. ¿Cómo se juega este Juego Social en esta fase neoliberal del sistema capitalista? Lo podemos definir con tres consignas:
• Se despliega una hegemonía cultural para imponer ideas: ¿Qué ideas hoy son hegemónicas? ¿Quiénes hegemonizan esas ideas? ¿Cómo lo hacen?
• Se construyen condiciones económicas para acumular capital: ¿Qué capital se acumula? ¿Quiénes acumulan capital? ¿Cómo lo hacen?
• Se regula el poder político para resolver problemas: ¿Qué problemas se regulan? ¿Quiénes regulan? ¿Cómo lo hacen?
Sin duda, de este juego participamos todas y todos… Claro que con una participación diferencial. Es que cuando los problemas son pequeños, podemos resolverlos entre nosotrxs, en familia o entre vecinos; cuando los problemas crecen, involucran a más personas, decimos que tenemos que organizarnos para resolverlos. Cuando los problemas son muy grandes y complejos(muchas variables en juego), el dispositivo democrático que tenemos es la herramienta electoral, habrá que juntarse en un partido político y ganar elecciones. El ejercicio del poder popular requerirá articular las demandas desde dos alternativas posibles: la AUTOGESTIÓN DE NECESIDADES y la REIVINDICACIÓN DE DERECHOS. “Solidaridad y Protesta”, al decir del P. Gustavo Gutiérrez, son las herramientas de las Organizaciones de la Sociedad Civil (los centros vecinales, las ollas comunitarias, las asociaciones de víctimas de injusticias, los clubes de barrios, las asociaciones cooperadoras, los centros culturales, etc.), de los Movimientos Sociales,de los gremios de la Economía Popular y de trabajadores en general.
Ya que, como se dijo al comienzo, todxs somos políticxs, hablemos entonces de las y los dirigentes más que de políticos. Las y los dirigentes de las organizaciones populares, frente a los desafiantes problemas y en pos de un horizonte común de sentido (eso que llamamos “utopía”), nos vemos con nuestras espaldas cargadas de la responsabilidad del diálogo, como único camino para desplegar aquellos inéditos viables de transformación social que hagan posible la realización de la felicidad del Pueblo y la grandeza de las naciones que lo integran.
* Especialista en Gestión de la Economía Social y Solidaria. Es Director Provincial de Abordaje Territorial y Miembro del Movimiento Nacional Cuidadores de la Casa Común.