El oficialismo en la Cámara de Diputados recurrió una vez más a la reforma de la constitución para intentar correr el eje de la discusión y evitar un nuevo ataque opositor.
El oficialismo en la Cámara de Diputados recurrió una vez más a la reforma de la constitución para intentar correr el eje de la discusión y evitar un nuevo ataque opositor.
Lo hizo en la Comisión de Asuntos Constitucionales, cuando los diputados de Juntos por el Cambio pidieron el tratamiento del pedido de interpelación del Ministro de Infraestructura y Obras Civiles, Eduardo Niederle, por las polémicas contrataciones directas.
En una doble jugada, mandó a archivo el proyecto del diputado Hugo Ávila y a su vez le dio inicio al análisis de las iniciativas de reforma constitucional que, como si una no fuera suficiente, en los últimos días se sumaron dos más.
Esta no es la primera vez que el Frente de todos hace uso de esta maniobra para ponerle freno a las críticas al Gobierno. Lo hizo en las dos últimas sesiones ordinarias, cuando la oposición le cuestionaba no solo la polémica de Nierderle, sino también los reclamos de los trabajadores de la salud y la situación de la justicia provincial.
Esta actitud de forzar el debate por la reforma es ampliamente cuestionada por los referentes de la oposición, quienes aseguran que el Frente de Todos se acuerda de modificar la Constitución cada vez que pretende salir de algún tema que los incomoda.
Si bien la estrategia sirvió para evadir los embates en el recinto y en la comisión, no impidió que los opositores lleven sus planteos a los medios y a las redes, como tampoco que se avance con denuncias penales, tal como lo adelantó en Juntos por el Cambio.