La discusión legislativa en torno al polémico proyecto sobre inviolabilidad de la propiedad privada y tierras sumó un actor de peso. Diversos sectores de la Iglesia Católica elevaron sus críticas a través de una carta abierta titulada "La tierra: madre, hermana y bien común", metiendo presión de lleno en la agenda del Senado de la Nación.
La Iglesia cuestionó el proyecto oficial sobre tierras y extranjerización
Pastoral Social, Cáritas y la Pastoral Aborigen pidieron a los senadores priorizar el bien común y advirtieron sobre cambios en la compra de tierras rurales.
La iniciativa impulsada por el Ejecutivo —que contempla la flexibilización de normativas clave— encendió las alertas de obispos y organizaciones sociales, quienes advierten sobre el impacto directo que tendría en el territorio nacional.
En el documento firmado de forma conjunta por la Comisión Episcopal de Pastoral Social, Cáritas y la Pastoral Aborigen, los referentes religiosos hicieron un llamado directo a los legisladores para que prioricen "el bien común y el futuro de las generaciones venideras, más que los intereses particulares".
Entre los puntos más cuestionados del proyecto figuran:
Compra de tierras por extranjeros: El texto advierte que la normativa deja sin efecto las limitaciones vigentes para la adquisición de tierras rurales por parte de capitales extranjeros.
Zonas estratégicas y recursos naturales: Se señala con preocupación la habilitación de acceso ilimitado a áreas de reservas de agua y otros bienes naturales indispensables.
Uso de tierras incendiadas: La Iglesia objetó los artículos que permiten la utilización inmediata de superficies afectadas por incendios forestales, eliminando restricciones históricas para su manejo.
Pérdida de poder estatal: Según los firmantes, el proyecto debilita la potestad del Estado en sus diferentes niveles para gestionar el ordenamiento territorial, planificar obras y proteger a los sectores más vulnerables frente al avance de intereses privados.
"La tierra no es una mercancía"
Apelando a conceptos sobre el destino universal de los bienes, el comunicado enfatiza que los recursos naturales no pueden reducirse a un simple activo económico.
Para las comunidades rurales, campesinas e indígenas, la tierra representa un hogar y sustento vital, por lo que la desregulación propuesta es vista como un retroceso en la soberanía de los alimentos y de los bienes comunes.
Con el debate parlamentario en marcha y la discusión instalada en la Cámara alta, las advertencias de la Iglesia suman un fuerte condimento político y social a una iniciativa que ya enfrenta resistencia en distintos sectores de la oposición y organizaciones civiles.