El organismo quedó bajo la órbita de influencia de Karina Milei emplazó al think-tank que responde a Santiago Caputo.
La Inspección General de Justicia (IGJ) intimó a la Fundación Faro Argentina a revelar la identidad de los donantes que le aportaron casi 5.000 millones de pesos durante 2024. El organismo, que quedó bajo la órbita de influencia de Karina Milei, emplazó al think tank vinculado a Santiago Caputo a presentar esa información en un plazo de diez días. La intimación se produce luego de que la entidad presentara su balance con casi once meses de retraso, sin identificar a ningún donante, con los libros contables sin actualizar y con cuatro irregularidades financieras sin explicación.
La fundación recaudó 4.957 millones de pesos en 2024 y destinó más de 1.000 millones a publicidad política en redes sociales durante el año siguiente. La normativa de la IGJ exige individualizar a los donantes que superen el equivalente a 40 salarios mínimos, requisito que Faro no cumplió: el 99% de sus ingresos figura bajo el concepto genérico "donaciones, cursos, talleres y prevención", sin identificar a ningún aportante.
La entidad nació sobre los restos de la Fundación Valorar, que en 2023 había declarado un patrimonio neto de 12 millones de pesos e ingresos por 49 millones. Tras el arribo de Agustín Laje y Francisco Caputo hermano del asesor presidencial Santiago Caputo, los ingresos se multiplicaron 78 veces y el patrimonio creció 356 veces, hasta superar los 4.300 millones de pesos. La transformación comenzó entre abril y mayo de 2024, ya con Javier Milei en la Casa Rosada, cuando renunció todo el consejo de administración de la entonces Fundación Valorar.
Cuatro silencios
Entre las irregularidades detectadas en el balance aprobado en asamblea el 19 de mayo de 2025 y presentado ante la IGJ el 9 de abril de este año se registran cuatro opacidades centrales. La primera y más grave es la ausencia de identificación de donantes. La segunda fue señalada por los propios auditores de la fundación: al momento de la presentación, los estados contables aún estaban pendientes de transcripción en los libros contables propios. La tercera involucra 246,4 millones de pesos anotados como "deudores varios" sin identificar destinatarios ni condiciones. La cuarta es la más paradójica: pese a haber recibido casi 5.000 millones en donaciones, la fundación también tomó préstamos sin que el balance explique su origen ni sus condiciones.
En cuanto al destino de los fondos, el 84% se invirtió en instrumentos financieros. El resto se distribuyó en publicidad, eventos y alquileres.