En la localidad de Las Juntas, Ambato, provincia de Catamarca, el pasado domingo, se llevó acabo la primera “Asamblea de Ríos Vivos” organizada por activistas y vecinos de la comunidad. Su objetivo fue revalorizar un bien común vital, escaso y en disputa como es el agua.
La "Asamblea de Ríos Vivos" se mostró en contra de la llegada de Mekorot
En este sentido, el grupo de personas se mostró en contra de la llegada e instalación de la empresa israelí "Mekorot". "Importan el modelo de una empresa que saquea, ocupa y coloniza al pueblo palestino para hacer en Argentina lo mismo. Wado de Pedro ha llegado a justificar estos acuerdos secretos en nombre de una supuesta soberanía. No tiene nada de soberano transformar los territorios en economías de enclave sionistas, no hay soberanía sin acceso a la información, sin consultas realmente libres e informadas" señala el comunicado realizado por los integrantes.
Además, desde la Asamblea detallaron: "El gobierno, como con todos los proyectos extractivos y espurios, no brinda el acceso a la información real. A cuenta gotas, por el esfuerzo y la persistencia de las asambleas es que vamos recogiendo información y armando el rompe cabezas, se filtró que Mekorot puso como requisito la construcción de al menos 4 diques en nuestra provincia, proyectos que el gobierno ya está ejecutando. Mekorot pretende controlar el precio del agua, gestionarla y distribuirla, así como la venta de agua “purificada” de origen residual, al igual que hace en Israel".
"Desde la Red Ecosocialista propusimos seguir motorizando acciones de visibilidad y articulando con el resto de las provincias en la defensa de nuestro bien más preciado, el agua, y echar definitivamente a esta empresa genocida que ya está presente entre nosotros y se oculta con diferentes nombres en nuestra Latinoamérica como en Uruguay (que está sufriendo la peor sequía de su historia), Paraguay, Brasil, y ahora nuestro país. Es por ello que desde el MST en el FIT-Unidad y la Red Ecosocialista decimos que el agua nunca puede ser privada, es un bien común y vital para la vida: por ende, debe ser estatal y bajo administración y control de sus trabajadores y comunidades. Invocamos la ley general de ambiente, el Acuerdo Escazú y la consulta libre, informada, popular y vinculante para que los pueblos decidan y controlen todo" finaliza el documento.