miércoles 3 de junio de 2026
Corrientes

Condenaron a un exdiputado por abusar sexualmente de una joven a la que había ofrecido trabajo y alojamiento

Manuel Antonio Sussini fue sentenciado a tres años y seis meses de prisión efectiva. Una estudiante que aseguró haber sido sometida durante más de tres semanas en plena pandemia.

La Justicia de Corrientes condenó a tres años y seis meses de prisión efectiva al exdiputado provincial y exasesor gubernamental Manuel Antonio Sussini, de 66 años, al hallarlo culpable del delito de abuso sexual simple continuado en perjuicio de una joven de 21 años a la que había ofrecido trabajo y alojamiento durante la pandemia de Covid-19.

Él aseguró ser inocente y que se trataba de "una causa armada"; y en su último intento por evitar ir a juicio, le ofreció una reparación económica a la víctima, pero la propuesta fue rechazada por la querella.

A pesar de ya tener condena, Sussini no quedó preso, sino que la detención se hará efectiva cuando el fallo quede firme. Tras escuchar la sentencia de los jueces Román Esquivel, Ariel Gustavo Azcona y Joaquín Romero, Sussini adelantó que recurrirá el fallo ante Casación. “Soy inocente. Jamás la toqué ni le hice insinuaciones”, dijo en declaraciones a Radio Sudamericana.

La investigación se disparó en a mediados de septiembre de 2020, durante la pandemia de coronavirus, a partir de la denuncia que una hermana de la víctima realizó ante la División Delitos Contra la Integridad Sexual.

De acuerdo a la acusación, el exlegislador se contactó con la víctima y le ofreció trabajo como asistente terapéutica, tarea que consistía en tomarle la presión todos los días y acompañarlo mientras permanecía en su departamento de la calle 9 de Julio 867, en la capital provincial. A cambio le daba alojamiento en el mismo inmueble y la posibilidad de continuar con sus estudios de profesorado de educación física.

La víctima, que tenía 21 años, viajó el 5 de agosto de 2020 hacia la ciudad de Corrientes. El imputado la trasladó hasta su departamento y le indicó la habitación donde dormiría.

Según el relato de la estudiante, al día siguiente, Sussini comenzó a hablarle de supuestas patologías médicas. En esas circunstancias le pidió que calentara agua con malva y lo acercara a su habitación. La joven cumplió con el pedido, pero cuando ingresó al dormitorio se topó con el acusado totalmente desnudo, situación que la dejó en estado de shock. Según su relato, dejó el recipiente con agua y se retiró a su habitación a llorar.

Poco después, mientras se bañaba con la puerta abierta, la llamó para que retirara el recipiente. El exlegislador volvió a la habitación, se recostó en su cama y le pidió a la joven que le pasara una crema por la entrepierna y la zona genital, y que lo masturbe con la excusa de que debía mandar muestras a un centro asistencial de Buenos Aires para estudios médicos.

La víctima sostuvo que se negó, pero Sussini la obligó. Horas después, la estudiante le dijo que ese no era el trabajo acordado y que buscaría otro o retornaría a Virasoro, donde residían sus padres. El dueño de casa le dijo que no podía regresar debido a las restricciones a la circulación que existían por la pandemia de coronavirus.

En los días siguientes la joven fue obligada a continuar con esas prácticas. Sostuvo que lo hizo porque Sussini le decía que era una persona importante, consejero y primo del gobernador; y que tenía mucho poder, generando temor.

En los días posteriores, Sussini le dijo que una segunda etapa del proceso era acostarse con él. Ante su negativa, el hombre le dijo que “la única forma de crecer era trabajando con él y de esa forma, que le ofrecía muchísima plata, y que era por tema de salud”, recordó la estudiante en su denuncia.

Como las exigencias sexuales del exdiputado iban en aumento, la joven decidió volver a contactarse con el transportista que la había llevado hasta Corrientes Capital para poder retornar a Virasoro.

El hombre le dijo que estaría en la ciudad el 29 de agosto. La estudiante pudo abandonar el departamento con la ayuda de una empleada y una secretaria del imputado, no sin antes pedirle un adelanto de su sueldo al dueño. Ambas mujeres habían escuchado sus padecimientos y le ofrecieron un alojamiento mientras aguardaba al transportista.

Finalmente pudo retornar a su ciudad natal, donde relató lo vivido durante 24 días que parecieron interminables. Y fue su hermana, de profesión abogada, quien realizó la denuncia que ahora terminó en condena.

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