Blanco constante de críticas de Javier Milei, Carlos Melconian se toma relajado esos cuestionamientos y se define como el primer mandril. Dice que el Presidente antes lo admiraba, desliza que no es economista como él u otros referentes del sector e incluso duda de dónde proviene la teoría económica que Milei venera.
Carlos Melconian: "Milei no es economista; es más, no sé si existe la escuela austríaca"
El economista, muy cuestionado por el Presidente, relativiza esas críticas y dice que antes el jefe de Estado lo admiraba. También habla de su relación con Bullrich, de sus charlas con Cristina Kirchner, y se lanza como candidato para 2027.
Consultado por muchos políticos desde hace décadas, admite sus reuniones con Patricia Bullrich, que lo había propuesto como ministro de Economía, valora su relación con Mauricio Macri e incluso reconoce haber charlado con Cristina Kirchner.
Decidido a ser candidato a presidente en 2027 con un armado propio, habla en el undécimo capítulo de Cara a Cara, el ciclo audiovisual de entrevistas que se publica de manera semanal en Youtube y la web de Clarín.
En una nota reciente en Clarín, Santiago Fioriti cuenta que seguís charlando periódicamente con Patricia Bullrich. ¿Siempre fue así o lo reactivaste hace poco?
-Veníamos hablando muy seguido, y después no se interrumpió nunca. Siempre aclaré que yo hablo con mucha gente, por no decir con todos. Para mí es una cuestión completamente sana, y creo que después lo de lo que nos está pasando todo este tiempo a los argentinos muy probablemente sea más sana todavía, porque lo que uno no debe interrumpir es buscar establecer puentes.
-Tenés una mirada crítica del Gobierno, pero dialogás con una referente. ¿De qué hablan y cómo es ese equilibrio?
-De cada una de las conversaciones que tenido con este tipo de personas, me ha pasado con presidentes, ex presidentes y demás, siempre puedo comentar el entorno, pero nunca puntualidades. No es muy misterioso lo mío, no tengo un mensaje en público y otro en privado, y tampoco tengo un mensaje dependiendo de quién sea el interlocutor. Quien ve lo que yo digo puede imaginarse lo que converso en una reunión a solas con estas personas.
-Siguiendo esa línea, ¿hay lugar para un café con Javier Milei?
-Cien por ciento. Javier Milei venía a nuestra oficina habitualmente como lo hace cualquier colega. No sé si la palabra es colega porque tampoco nunca se dedicó mucho a esto Milei. Pero tanto él como su socio, Diego Giacomini, tenían admiración por nosotros, tanto por mí como por Rodolfo Santángelo. Había mucho ping pong entre nosotros y el propio Milei se encargaba de destacar la relevancia que yo tenía en el gobierno de Mauricio Macri y las diferencias que expresaba con Luis Caputo.
-¿Milei tenía una mirada crítica de la gestión Caputo?
-Bueno, circulan videos por ahí que lo demuestran. Ahora, mis discrepancias están a la orden del día. Pero, de nuevo, fiel a una concepción, ahí es donde entran las críticas que el Presidente me ha hecho. Yo debo haber sido el primer mandril.
-Fuiste el primer mandril pero él cerró un acuerdo político con una candidata que te proponía como ministro de Economía... ¿No es contradictorio?
-Le presto cero atención, no lo defino. Estoy con la cabeza en otra cosa, a mí me gusta mirar para adelante, encontrar las propuestas y las soluciones. Cuando nosotros decidimos poner arriba de la mesa un programa para el país, designamos las personas, peloteamos los contenidos, y lo pusimos a disposición.
-¿Hay algo de este modelo con lo que te sentís identificado?
-Absolutamente sí, en términos del sesgo occidental y el rumbo. Lo dije desde el primer día: yo pateaba para ese arco desde antes que apareciera Milei.
-¿Y con qué no coincidís?
-Fuera de ahí, he manifestado mis diferencias totales con la secuencia y la instrumentalidad del programa. Estamos en canales totalmente diferentes porque ya es vox populi que el programa y el Gobierno carecen de una política monetaria y de una política cambiaria definitiva. El programa está recogiendo resultados a partir de lo que sembró, ha dejado un sector muy menor de la economía exitoso, que es el que permite con el ingreso de dólares, no otro tipo de colchones, evitar una crisis financiera. Después tiene paralizado a gran parte del país: la industria, la construcción y el comercio. Y ha generado diferencias en las personas, en los sectores, diferencias geográficas que hay que tratar de resucitar. Muy probablemente, en un futuro, nos vamos a encontrar con una nueva herencia y con una sociedad fragmentada.
-¿Quién va a recibir esa herencia? ¿Milei o el peronismo?
-Primero te te tengo que hacer la confesión de que yo estoy dispuesto vocacionalmente a liderar este proceso de crecimiento.
-¿Eso significa que querés ser presidente?
-Tengo un proyecto propio, así es. Y estoy dispuesto a liderar una etapa de crecimiento para la Argentina. Hay que hacer borrón y cuenta nueva con lo que ha ocurrido hasta acá, montándose sobre lo exitoso de este proceso.
-¿Qué sería lo exitoso?
-El 15 o 20% de sectores vinculados a petróleo, energía y demás están generando una oferta de dólares fenomenal para la Argentina. Y punto. Hay que extrapolar ese 15% al resto. Es imposible por más ideología y dogmatismo que exista, dejar afuera a la industria, a la construcción, al comercio. Desde lo económico, pero desde lo conceptual, que es un elemento central, a mi juicio, en donde debe pararse un estadista. Esto tiene que ser hecho a partir de un acuerdo de pacificación. Argentina no puede seguir con estos niveles de odio y revanchismo y simultáneamente tender puentes hacia el futuro.
-Milei fue muy duro con vos. ¿Cuánto te afectó?
-Ni pasa por mi cabeza. La persona que esté dispuesta a liderar un proyecto de esa magnitud tiene que dejar de lado todo lo que puede haber pasado, venga de Milei o del kirchnerismo. ¿Por qué? Porque tiene que pregonar con el ejemplo. Esto no puede ser más un liderazgo donde un gobierno trabaja para que su presidente sea un rockstar.
-¿Hay lugar para un liderazgo más horizontal?
-Yo creo que al topo hay que transformarlo en un orquestador. Un orquestador es una persona que hace sonar bien a toda la orquesta. Termina la etapa de la motosierra. Ahora viene la etapa de la batuta. Todos tienen lugar ahí adentro.
-¿Milei también tiene lugar?
-¿Cómo no? Va a ser un ex presidente en algún momento. El único país donde a los ex presidentes no se los ve a todos juntos en actos es la Argentina.
-Hablás de una candidatura presidencial. ¿Cómo te llevás con el Melconian político?
-Estoy aprendiendo. Yo me considero un outsider no virgen. El outsider virgen es el que aterrizó Y la palabra virgen sirve para todo: desde no tener un kiosco a no tener roce con la política, pensar que es todo casta y encima terminar en la casta. Entonces, mi impresión es que la gente sigue peleada todavía con el político tradicional y que sigue demandando una persona ajena a esa historia. Pero pide que haya tenido alguna vez una zapatería.
-Y vos encajás con ese perfil de "outsider no virgen"
-Yo conozco a las personas que hacen negocios en la Argentina. Conozco a la burguesía nacional. No solo los conozco, sino que si algún día me toca presidir el país, son los que voy a ver y son los que voy a tener enfrente. El outsider evita la contaminación histórica, pero tiene que saber cuando hace calor o frío.
-¿Tenés un equipo de trabajo conformado?
-Todos los días se junta más gente, pero sí, tenemos equipo de trabajo. Y el orquestador está buscando la partitura, que es lo más relevante. Una hoja con contenido, hay que ser lo más generalista posible y saber conducir egos, talento, el vestuario y que lo comunicacional le llegue a la gente, a la clase media, que es la más castigada y la que más toleró el sacrificio que le pidieron. Se derrumbó porque esta política económica no la tiene en cuenta.
-¿Qué espacios políticos podrías sumar a ese armado? ¿El límite es el kirchnerismo?
-No, el límite acá es la honestidad, la decencia, en esto la ideología no entra. No entran los extremos. Ni los chorros.
-Ahora todos los economistas quieren ser presidentes. ¿Es por el efecto Milei?
-En mi caso personal, yo no era economista todavía cuando tenía vocación de liderazgo. Desde el activismo de la escuela secundaria hasta nuestra castración en la época universitaria, porque coincidió con el gobierno militar. En una época eran todos abogados. Les habrá tocado el turno a los economistas.
-¿Con Mauricio Macri seguís hablando?
-Ahora recientemente no, pero es otra de las personas que tiene mi respeto por haber sido presidente de la Nación.
-¿Y con Cristina Kirchner?
-Sí, por supuesto.
-Pero dijiste que no hay lugar para los corruptos
-Yo no me dedico a ver quién es corrupto y quién no. Para eso está la Justicia. Yo no soy quién para señalar con el dedo. Y a todo el que fue presidente yo lo respeto. Varias veces me han dicho, "tené cuidado cuando decís que te sentás a hablar con todo el mundo, que alguno le puede no gustar. Pero yo me junto con todos.
-¿Puede haber algún tipo de vaivén con la economía en el año electoral?
-Con la economía, en el año electoral va a haber vaivenes, por definición, porque ha ocurrido siempre y porque Argentina no está graduada todavía como para no tenerlo. El mayor colchón que tiene este Gobierno para evitar un terremoto y no lo sabe usar son las exportaciones. Argentina está frente a un milagro exportador.
-¿Quién es mejor economista? ¿Melconian o Milei?
-(Se ríe) Yo soy un generalista. Milei no es economista, es distinto. Es más, si rasco mucho, no sé ni si aparece la escuela austríaca.
Racing, "una pasión inexplicable", y el vínculo con su socio Rodolfo Santángelo
Carlos Melconian vive el fútbol como pocos, y especialmente su fanatismo por Racing, el club de su vida, y a la que define como "una pasión inexplicable" que alimenta "constantemente, semana a semana".
"No tengo que hacer nada, es automático, es endógeno. No existe ninguna explicación sensata y racional. En lo único que yo pido autorización y recreo respecto al sentido común es cuando Racing está en el medio", cuenta
Y compara lo incomparable, desde su óptica. "Solamente un hincha de Racing entiende lo que es un sentimiento inexplicable. Si sos de Boca o de River no lo sabés, me estás mintiendo, no entendés lo que es".
Hay otra relación que une a Melconian desde hace muchísimo tiempo. Es la laboral que mantiene con Rodolfo Santángelo, su socio en Macroview.
"Lo conozco desde 1980, casi que puedo decir que lo conozco a Rodolfo antes que a mi mujer", dice el economista. "Es talentoso como pocos y de las mejores personas que he conocido en mi vida. Mira que yo soy jodido, eh, y estamos junto hace más de 40 años", comenta sobre su amigo.
Hace unos meses, Santángelo propuso crear un polémico impuesto al atesoramiento de dólares. Melconian lo relativiza. "Fue un elemento provocador, dicho a lo Rodolfo. Es el mismo que estoy usando yo, sin hablar de un impuesto. No puede un país generar los superávit comerciales más grandes de su historia y despilfarrarlos por una alcantarilla", concluye.
Por Bernardo Vazquez para Clarin