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Tras la cumbre del G-20

Caputo aseguró que el FMI no tiene "ninguna preocupación" por la Argentina: "Cumpliremos las metas sin problemas"

A pesar de las preocupaciones locales, el ministro de Economía destacó el respaldo de Estados Unidos y afirmó que el Gobierno cumplirá “sin problemas” los objetivos fiscales acordados con el Fondo.

2 de septiembre de 2026 - 10:01

El ministro de Economía, Luis Caputo, se mostró exultante tras su participación en la cumbre del G-20 en esta ciudad. Mantuvo una reunión “buenísima” con el secretario del Tesoro, Scott Besssent, cosechó nuevos elogios de Kristalina Georgieva, aseguró que ni en la administración de Donald Trump ni en el Fondo Monetario Internacional (FMI) existen inquietudes sobre la marcha del programa económico, y afirmó que cumplirán “sin problemas” las metas pautadas con el organismo multilateral.

“Realmente ellos no tienen ninguna preocupación. En Estados Unidos son mucho más optimistas, desde el Tesoro y el Fondo”, expresó Caputo en una entrevista con La Nación durante el encuentro de dos días en Asheville, en el que participó de diversas sesiones junto al equipo económico. En sentido, sostuvo que tampoco recibió consultas sobre la morosidad, que volvió a subir en julio.

Además, en el diálogo el martes por la tarde en el Omni Grove Park Inn, un emblemático hotel y resort con espectaculares vistas a las montañas de la Blue Ridge, el ministro confió en que un eventual traspié del Partido Republicano en las elecciones de medio término el 3 de noviembre no comprometería el fuerte respaldo de la administración de Donald Trump al Gobierno. “El compromiso que tienen con nosotros es muy alto”, remarcó.

-¿Cómo fue la reunión con Bessent y de qué conversaron?

-Fue buenísima. En la cena del G-20 [el lunes] ya habíamos hablado bastante de la situación en la Argentina, incluso después estuvimos también un rato largo a solas. En la reunión [del martes] yo aproveché para preguntarle sobre temas geopolíticos y cómo ve la situación global, como por ejemplo el impacto del conflicto en Medio Oriente. Estados Unidos es parte central de la solución para este shock externo. En general cuando a la Argentina la agarraba un shock externo, como la economía en general estaba desordenada te sacaba de la cancha. Es la primera vez que estamos enfrentando un shock externo fuertísimo -no sólo por la guerra, sino por las altas tasas- y estamos con una economía creciendo, con los mercados tranquilos, con el Banco Central comprando dólares, con la inflación bajando.

-Si tuviera que marcar una preocupación de la administración Trump respecto a la Argentina tras las charlas con Bessent, ¿cuál sería?

-No, créeme que nada.

-No están preocupados por nada, ni por inflación, morosidad crediticia, déficit, crecimiento.

-No. Tampoco el FMI. Estuvimos hablando mucho con Georgieva y con [el director general adjunto del FMI] Dan Katz. De hecho, como vieron, siempre nos ponen como ejemplos. Realmente ellos no tienen ninguna preocupación. Yo veo alguna preocupación a nivel local. Hablo todo el tiempo con las diferentes industrias. En el ámbito privado en la Argentina la preocupación número uno es la reelección del Presidente. En Estados Unidos son mucho más optimistas, desde el Tesoro y el Fondo.

-¿Y ellos le preguntan sobre, por ejemplo, los créditos en mora?

-No, cero. Créeme, ni siquiera una pregunta, nada. Ni Georgieva, ni Katz, ni [el presidente del Banco Mundial] Ajay Banga, ninguno.

-¿Hubo algún tema puntual que haya charlado en la reunión con Georgieva?

-No, tenemos un diálogo constante con Georgieva, con Katz, con Banga. Ellos están totalmente al tanto y siguen todo, y se sienten muy cómodos con que estamos haciendo las cosas correctas. Nunca nos alejamos de la meta de déficit, de equilibrio fiscal. La deuda sigue cayendo; la inflación, bajando, y la economía, recuperando. Hoy a nivel internacional la Argentina es el ejemplo número uno, como hemos visto.

-¿De cara a la siguiente revisión del acuerdo, el FMI no tienen ninguna inquietud?

-No.

-¿No temen sobre la meta de superávit fiscal o la recaudación?

-No. La recaudación está levantando. Los últimos dos meses levantó.

-O sea que van a cumplir las metas en la próxima revisión del acuerdo con el Fondo.

-Sí, sí. Vamos a estar cumpliendo las metas sin problemas. Además, hay que tener en cuenta que en esa meta nosotros no estamos incluyendo lo que son ventas de activos. Con lo cual, si incluís las ventas de activos en realidad vamos a estar sobrecumpliendo cómodamente. Pero aún sin tener en cuenta las ventas de activos vamos a estar cumpliendo la meta fiscal también.

-El año pasado se habló que que un grupo de bancos podía generar una especie de hipercrédito para la Argentina con la garantía del Tesoro. Luego se creó otro mecanismo, que fue la garantía de los multilaterales. Aquella estrategia que finalmente no funcionó, ¿creé que el año que viene puede retomarse?

-No es que no funcionó, sino que pasó a no ser necesaria, porque terminamos haciendo el swap [con Estados Unidos]. Y después se dio este acuerdo de garantías [con el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe]. No fue necesario. Hoy la situación con respecto al año pasado es bien diferente, desde lo económico y desde lo político. La inflación sigue cayendo, las reservas han aumentado fuertísimamente, tenemos el swap con China y el swap con Estados Unidos, tenemos toda la posición de futuro prácticamente en cero. Son herramientas que la Argentina tiene hacia el año que viene, que algunos ven que puede ser volátil, como siempre en un año electoral. Por un lado, tenemos el financiamiento asegurado, y por el otro, tenemos en términos de mercado de cambios muchísima más munición.

-O sea que ese plan no lo pondrá en marcha, no lo tiene en tu cartera.

-Pensá que lo que tenemos es un poder de fuego que supera largamente la base monetaria. Entonces, no, yo creo que no valdrá la pena. Igual, nosotros seguimos trabajando en otras cosas, porque siempre estamos trabajando para tratar de estar siempre adelante del mercado. Y complemento esto del programa financiero y lo cambiario con la situación política. En 2025 también se generó mucho ruido, porque se hablaba de que lo podían directamente sacar al presidente [Javier Milei]. Entonces, eso hoy ya no está más. Incluso las leyes que buscaban quebrar el equilibrio fiscal. Ahora hay poder de veto. Con lo cual, hay muchísimas cosas que cambiaron. Cuando la gente dice, “pasó en 2025, puede pasar en 2027…“. No, cambió todo. Cuando tenés el programa financiero cubierto, tenés mucha más munición en lo cambiario. Lo político cambió absolutamente. Entonces no te pueden quebrar desde el punto de vista fiscal. Y por último, algo que a mí no me gusta, porque el Banco Central no está para eso, pero la realidad es que al sector privado le costó casi US$2000 millones ese intento, en algunos casos, de desestabilización. En otros casos fue simplemente gente que se asustó y compró. Lo ideal sería que la gente entendiera que eso no es lo que pasará en 2027. Pero nosotros tenemos que estar preparados como si esa fuera una posibilidad.

-Respecto a las elecciones de medio término de noviembre en Estados Unidos, ¿temen que en caso de que los republicanos perdieran una de las cámaras del Congreso o ambas eso podía repercutir en el fuerte respaldo de la administración Trump a la Argentina?

-Es una buena pregunta. No lo creo, porque el compromiso que tienen con nosotros es muy alto. Es una pregunta que tiene sentido, porque no solo es la elección de Estados Unidos, también es la elección en Brasil, y alguno puede decir, “bueno, si los vientos cambian”. No lo veo, la verdad. Ellos tienen un compromiso ideológico y ven en la Argentina un aliado, y mientras estén ellos, no creo que nada cambie.

-Y en la hipótesis de que la administración Trump pierda las dos cámaras o una, y finalmente Eduardo Bolsonaro derrotara a Lula da Silva, lo que generaría un alineamiento ideológico entre Brasil y Estados Unidos, ¿le preocupa que pueda desplazarse el interés hacia la Argentina?

-No, porque en el fondo nosotros con Brasil, más allá de la diferencia ideológica, en lo que respecta a la relación entre comercial sigue sus cursos normales. Más allá de que gane Bolsonaro o Lula. Como señaló Bessent, y a mí me lo dice siempre, él ve a nuestro Presidente como el gran promotor y el gran generador de este cambio en la región. Él le atribuye el mérito a lo que se está viendo en América Latina.

-Lo que dijo Bessent en esta cumbre sobre que la Argentina “está liderando una oportunidad histórica en el hemisferio occidental”, ¿es lo que les dice a ustedes en charlas informales?

-Sí, absolutamente. Es lo que él piensa. De hecho, en la cena [del lunes] salió en la mesa, entre todos. Creo que fue [el presidente y director ejecutivo de JP Morgan] Jamie Dimon quien comentó “qué impresionante el trabajo que están haciendo”. Estaban también sentados allí los ministros de Francia, de Japón, de Italia y de Polonia. Y cuando salió este tema Bessent enseguida se largó con todo. Y él lo ve realmente así, él ve que el Presidente fue un factor clave. Bessent es muy directo, muy sincero, y dice lo que piensa, y lo que dice en las entrevistas es lo que después te dice personalmente.

-¿Qué balance hace de esta cumbre del G-20?

-Fue tal vez el mejor G-20 al que me haya tocado venir, porque los temas eran muy relevantes. Crecimiento, inteligencia artificial, la regulación, todos los temas que realmente estamos atacando y llevando a cabo en la Argentina. También lo diferenció con respecto a otros G-20 que es la primera vez que invitaron al sector privado. Eso le agregó valor también.

-¿Y por qué fue importante para la Argentina?

-Lo ves en las reuniones bilaterales, en las felicitaciones, se pone muy en perspectiva lo que ha hecho el país. A mí me pusieron como orador principal en la sesión de crecimiento porque justamente una de las cosas que sorprende en el mundo es lo que se hizo en la Argentina [el ajuste] y que eso generó crecimiento. Y hoy eso es debate a nivel mundial, porque hay muchos países que tienen déficit y no se animan a hacer lo que hizo este gobierno. La Argentina es un leading case, absolutamente. Eso lo dicen todos. Lo dijo incluso Bessent. Y lo más importante es que se están sentando las bases para que esto continúe. Esto sí va a generar crecimiento de largo plazo. Entiendo la impaciencia de la gente que a veces quiere ver más resultados, más rápidos, pero los resultados están a la vista. Eso es lo que más impacta al mundo.

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