miércoles 7 de octubre de 2026
100 familias quedaron sin trabajo

Algodonera Avellaneda, al borde de la quiebra

El plazo judicial para presentar ofertas por la empresa Algodonera Avellaneda venció sin interesados y ahora el juez Fabián Lorenzini deberá definir si declara la quiebra o avanza con una "quiebra con continuidad".

Este lunes 5 de octubre venció el plazo judicial para la presentación de interesados en adquirir las acciones de Algodonera Avellaneda, sin que se registraran ofertas. La instancia, abierta por el juez Civil y Comercial de Reconquista, Fabián Lorenzini, en el marco del proceso de salvataje (cramdown) que buscaba evitar la quiebra de la firma perteneciente a la familia Vicentin, quedó desierta. Ahora, la pelota está en el campo del magistrado, quien deberá resolver si declara formalmente la quiebra o si avanza con el criterio que viene sosteniendo: una quiebra con continuidad que permita mantener operativa la planta y preservar los puestos de trabajo que aún quedan en actividad.

El secretario general del Sindicato de Trabajadores Textiles, Juan Carlos Bandeo, se refirió a este escenario en diálogo con Radio HOY y consideró que, dentro de la gravedad de la situación, la posibilidad de una quiebra con continuidad representa «una buena noticia» para los trabajadores que actualmente siguen dentro de la planta. «Ojalá que sea así por las 200 familias que están trabajando», sostuvo el dirigente, aunque inmediatamente puso el foco en la situación de quienes quedaron afuera del proceso: «El problema es con la gente que está afuera, ¿cómo arreglamos con las 100 familias que quedaron afuera?«. Bandeo explicó que alrededor de 200 trabajadores continúan en actividad y que la planta se mantiene operativa parcialmente gracias a los denominados fazones, produciendo entre 350.000 y 400.000 kilos mensuales de tela e hilo, aproximadamente la mitad de la capacidad productiva que podría alcanzar la empresa.

La situación de los trabajadores que quedaron fuera de la planta es crítica y se extiende por más de un año. Eberardo Pascualón, de 51 años, trabajó durante 30 años en Algodonera Avellaneda, donde se desempeñó en el área de control de calidad y llegó a ser jefe de turno. Desde que dejó de trabajar no cobra un salario ni cuenta con obra social. Para subsistir realiza algunas changas y, según contó, una vez al mes vende pollos a la parrilla. Además, recibe ayuda económica de su madre. Bandeo explicó que la situación de Pascualón se repite entre muchos de los trabajadores que quedaron afuera: «La mayoría de la gente que está fuera tiene más de 50 años o 45 para arriba y más de 15 o 20 años metidos ahí adentro«.

El contexto financiero de la empresa es desolador. Algodonera Avellaneda, que fue comprada por el grupo Vicentin al grupo Eurnekian hace más de tres décadas y que hasta 2015 producía para la emblemática marca Estrella, arrastra un pasivo que supera los US$260 millones con el Banco Nación y acumula deudas posconcursales por más de $6.800 millones entre 2025 y 2026. La firma había ingresado en concurso preventivo en noviembre de 2024 y, desde entonces, el proceso judicial atravesó múltiples instancias sin que se alcanzara una solución definitiva. El juez Lorenzini había abierto el procedimiento de salvataje en septiembre pasado con la expectativa de encontrar un inversor que permitiera la continuidad de la actividad, pero el plazo venció sin oferentes.

Con el salvataje cerrado sin ofertas, Algodonera Avellaneda quedó frente al escenario de quiebra, aunque todavía no existe una declaración formal en ese sentido. La resolución del juez Lorenzini definirá el futuro de las 200 familias que aún dependen de la planta y, fundamentalmente, de las 100 que quedaron afuera y que llevan un año sin respuestas. La quiebra con continuidad que el magistrado viene sosteniendo podría permitir que los contratos de fazón se mantengan y que la planta siga operando, pero el sindicato advierte que esa salida no resuelve la situación de los trabajadores desvinculados ni garantiza la conservación de los puestos de trabajo a largo plazo. La incertidumbre, mientras tanto, sigue golpeando a una ciudad que durante décadas tuvo en la algodonera a uno de sus principales motores productivos.

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